La Historia nos permite conocer el pasado, comprender el presente y mejorar el futuro
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sábado, 11 de octubre de 2025

Para qué sirve la Historia


En el momento actual, donde la manipulación social por parte del poder es de lo más simple, zafio y sin contrapeso por parte de las élites intelectuales, uno pierde toda esperanza en la humanidad y en su destino. Decía el filósofo Zygmunt Bauman que estamos en un tiempo de "pensamiento líquido", cambiante, superficial y acrítico en el que es fácil que políticos y medios, tanto nacionales como internacionales, manipulen y usen la Historia para poner de manifiesto identidades o ideas interesadas.

Cuando el domingo 12 de octubre celebremos nuestro día nacional y el día de la Hispanidad, volveremos a escuchar soflamas patrioteras y otras contrarias a la conmemoración de dicho descubrimiento de América por nuestra nación. Es triste pensar o estar convencido de que si hubiese sido Francia o Gran Bretaña los descubridores, todo el mundo estaría celebrando dicha efeméride y aplaudiríamos, hasta con las orejas, dicha hazaña. Sin caer en la complacencia facilona, quiero reivindicar nuestra Historia, pues resulta que españoles fueron también quienes impulsaron la primera vuelta al mundo o la expedición de Balmis para llevar la vacuna de la viruela a todos los rincones del imperio español, hechos que campan en nuestro olvido histórico nacional y no digamos ya en el internacional. Los españoles somos especialistas en enfrentarnos ideológicamente y no iba a ser menos en lo referente a nuestro pasado histórico, algo sano, siempre que no se caiga en la vacuidad de repetir mensajes interesados de unos y de otros que no han pasado por el tamiz de un conocimiento crítico. Saber reconocer nuestros errores históricos y conocer nuestras proezas históricas es propio de una nación sin complejos y crítica. Pero, hoy en día no interesa la Historia, sino jugar con ella para justificar ideas o ideologías, ante la mansedumbre borreguil de todos nosotros. Por eso, no es de extrañar, que cuando a día de hoy, uno lee en el periódico que un personaje como Donald Trump lanza a los cuatro vientos, y sin sonrojo alguno, que conmemorará de nuevo el Día de Colón, eliminando el de los Pueblos Indígenas establecido por su antecesor Joe Biden y, apunta, además, que todos amamos a los italianos, dice mucho de cuáles son sus objetivos; primero, lanzar un guiño a su alter ego transalpina Meloni y a su afinidad ideológica con el trumpismo; segundo, ganarse el apoyo de la gran cantidad de estadounidenses de origen italiano y, tercero, seguir su cruzada antihispana, cuyo reflejo se observa en la persecución de estos inmigrantes, que tanto han hecho por la economía y cultura norteamericana y, al mismo tiempo, renegar de la herencia histórica española.  Conocer que el proyecto naval de Colón (de quien se desconoce su origen concreto) solo fue posible por el amparo y la financiación de la corona castellana y que Castilla conformó la identidad cultural y social americana debería implicar que la celebración del día de Colón debería ser el de la herencia hispana. Pero, no nos dejemos engañar, sería de una gran simpleza decir que solo el trumpismo manipula y usa la Historia para justificar sus intereses; ya que, también, su antecesor demócrata, usó la celebración para dar contenido político a su discurso, proclamando el día de los pueblos indígenas; curioso, en una nación que acabó con la mayor parte de esa población y que se permitiese usar dicha celebración también para cargar las tintas contra esos españoles, conquistadores, misioneros, exploradores, fundadores de ciudades… permitiendo actos de derribo de estatuas de estos hispanos por genocidas, mientras preservaba la memoria de sus padres fundadores, muchos de ellos esclavistas de pro.

Cuando una nación no sabe explicar y difundir su Historia, como nos pasa a los españoles, sucede esto. España que tanto ha aportado a Estados Unidos cae en el olvido para gran parte de su población, que desconoce la lucha a favor de su independencia por parte de españoles, que desconoce que el origen de gran parte de esa nación es hispano y que la fundación de muchas de sus ciudades también lo son. No corren buenos tiempos para nuestra Historia y, por ende, para nuestra lengua en Estados Unidos, así que deberían ser los propios españoles los que reivindiquen el legado hispano en el mundo, tal y como nosotros nos enorgullecemos del que dejaron pueblos como el romano o el musulmán en su dominio del solar ibérico y que hoy conforman parte de nuestra identidad.

En tiempos de pensamiento líquido la política juega con la Historia y la manipula y la usa para sus intereses. Como profesor de Historia, no obstante, sigo trabajando para que mis alumnos adquieran un pensamiento crítico que les permita combatir la mentira y la manipulación y que los historiadores seamos la punta de lanza para combatir las falacias históricas y las verdades a medias.

Sebastián Merino Muriana

  

 

miércoles, 14 de abril de 2021

PRIMAVERA DEMOCRÁTICA

 El 14 de abril se cumplirán noventa años de la proclamación pacífica de la Segunda
República española y, a día de hoy, sigue despertando odios y amores a partes iguales, fruto de nuestro cainismo ancestral y de nuestro propio ADN nacional, pero también por su trágico final, una guerra civil fratricida a la que siguió un largo régimen franquista que impuso en gran medida su relato, difícil de erradicar incluso a día de hoy.

La República nació con la primavera, “la niña bonita”, que la llamó Salvador de Madariaga, y duró eso, lo que dura la primavera. Y, como en todo proceso histórico, hubo luces y sombras. No obstante, lo que más me impresiona y atrae de este período fue el enorme esfuerzo que durante su vigencia realizaron un puñado de hombres y mujeres para emprender una serie de reformas que acabasen con esa nefasta historia de España, que describió tan acertadamente Gil de Biedma en su “Apología y petición”…

“(…)

este país de todos los demonios

en donde el mal gobierno, la pobreza

no son, sin más, pobreza y mal gobierno,

sino un estado místico del hombre,

(…)

De todas las historias de la Historia

la más triste sin duda es la de España

porque termina mal. (…)”

         Y así fue, la República y su vocación reformista y democratizadora acabó mal. Durante los primeros años trataron de cambiar la cara a este país sumido en una crisis general que arrastrábamos desde finales del siglo XIX y que, como decía Manuel Azaña, “la República no podía dejar las cosas como las halló”, y es que las condiciones de vida de la clase trabajadora y la sangrante desigualdad social existente no permitían más dilaciones; era fundamental también acometer esa reforma agraria reclamada desde hacía siglos y demandada angustiosamente por esas gentes del sur peninsular tan pobres y abandonadas por el poder político; además, era necesario llevar la cultura a los pueblos, hasta entonces convertidos en reductos de marginación y oscurantismo, e impulsar una educación pública de calidad, que acabasen con el analfabetismo y facilitasen el progreso; así mismo, se planteaba la necesidad de dotar de derechos políticos y sociales a las mujeres de este país y establecer un modelo de estado aceptado por todos, entre otras muchas cuestiones perentorias que se habían ido aplazando sin darles solución.

        Todas ellas eran acciones loables y que requerían un enorme esfuerzo y unidad de acción, ya que aparte de los recursos y energía necesarios y de encontrarnos en un momento de crisis mundial, había que doblegar la oposición a los cambios por parte de aquellos que trataban de mantener el orden social y los privilegios de los que gozaban secularmente y de aquellos otros que trataban de impulsar una revolución que impusiera un dominio diferente, pero igual de despótico e injusto. Los socialistas y los partidos republicanos, de derecha e izquierda, podían haber dado la solidez a la República para acometer esa ingente labor, pero unos y otros se verán superados por las posturas más radicales tanto dentro de sus agrupaciones como fuera de ellas. La situación de crisis internacional y la radicalización política a nivel mundial tampoco ayudó, y las democracias se vieron acuciadas por los autoritarismos tanto de derecha como de izquierda.

        Al final, tanto tiraron unos y otros de la cuerda que esta se rompió y, como siempre, por la parte más débil, la de la sensatez, la moderación, el diálogo y el bien social; así, finalmente, vencieron los de siempre, los que habían tenido secularmente el poder político y económico, e impusieron sus valores y su dominio “a sangre y fuego”, como decía Manuel Chaves Nogales en esa excelente obra, en la que nos pone en guardia contra los radicalismos de todo tipo y que animo a todos a leer.

        La guerra fue dura, pero la dictadura franquista fue una terrible losa, que impuso su relato e impulsó el miedo a reabrir las heridas de la guerra durante la Transición y con posterioridad, quedando sin cerrar este trauma nacional, que como consecuencia resurge periódicamente.

        En la actualidad, volvemos a estar en un momento de crisis en los que los radicalismos resurgen con fuerza; pero, lo más preocupante es que estos cada vez tienen mayor protagonismo en los partidos que deberían mantener la estabilidad democrática en España, poniendo en peligro nuestro propio sistema de libertades, buen ejemplo de ello lo tenemos en la campaña electoral madrileña, donde los exabruptos verbales parecen dar rédito político, pero sin darse cuenta que con ello erosionan los pilares de nuestra democracia.

        Por eso, hoy, es más importante que nunca seguir trabajando por la tolerancia, el diálogo y la democracia, arrinconar a los radicales e intolerantes, y conseguir para nuestro país esa primavera democrática, de justicia social y de progreso con la que soñaron aquellos reformistas de los inicios de la Segunda República, y que impidan que nuestra historia siempre acabe mal.

  Sebastián Merino Muriana

 

viernes, 8 de noviembre de 2019

ARGUMENTARIO CONTRA EL NACIONALISMO CATALÁN Y EL SUPUESTO MALTRATO QUE ESPAÑA INFLIGE A CATALUÑA

A 1. A lo largo de la historia los nacionalistas catalanes han argumentado que España les ha tenido oprimidos y explotados, cuando si analizamos la Historia veremos que Cataluña se ha beneficiado del apoyo a su comercio y del proteccionismo a su industria para vender sus productos en el mercado español y americano. De hecho el sentimiento nacionalista surge tras la pérdida de las últimas colonias americanas, como vía por parte de la burguesía catalana para sacar tajada del Estado por otro medio, el del catalanismo. Por otro lado, el franquismo y su política desarrollista impulsó aún más el desarrollo industrial de Cataluña y de su sector turístico, quedando las regiones del interior y sur de España como meras proveedoras de mano de obra barata, mano de obra, que con su trabajo supo impulsar el desarrollo de Cataluña y su prosperidad. Además, en los años años 90 del siglo XX Barcelona sufre una intensa modernización como consecuencia de su nombramiento como sede de los juegos olímpicos, lo que conllevó enormes inversiones del Estado español.

2. En este sentido, Cataluña es la C. Autónoma que genera más riqueza de España y su renta per cápita está muy por encima de la media española y por encima de la europea.

3. Su nivel de autogobierno es muy superior al de muchos estados federales, como por ejemplo, el de los landers alemanes.

4. Es falso, además, que Cataluña pague más que el resto de Estado. Esto es falso por varios motivos:

    1º. No son los territorios los que contribuyen, si no los ciudadanos.

   2º. Cataluña paga más impuestos porque sus ciudadanos tienen mayor renta y porque allí están radicadas muchas de las grandes empresas nacionales e internacionales que contribuyen con sus impuestos; pero que venden sus productos en todo el país, como por ejemplo SEAT.

5. Es falso que el Estado invierta menos en Cataluña, todo lo contrario, las infraestructuras en Cataluña son de primer nivel: cuenta con uno de los puertos más importantes de Europa; con varios aeropuertos, alguno de nivel internacional; con tren de Alta Velocidad y buenas conexiones ferroviarias; con una densa y moderna red de carreteras; con instalaciones de gas ciudad; etc.

6. Se parte de una falsedad también cuando se intenta hacer creer que fue un territorio independiente durante largo tiempo. Cataluña perteneció a la Iberia que denominaron los griegos y a la Hispania de los romanos y visigodos. Posteriormente, estuvo dividida entre el imperio Franco y el territorio musulmán andalusí. En el siglo X algunos condados catalanes se independizan del control franco y, poco después, se une al reino de Aragón (S. XII), formando la Corona Aragonesa. En el siglo XV, con los Reyes Católicos, las coronas de Aragón y Castilla se unen, hasta hoy.

7. Otra falsedad es la marginación de la lengua y de la cultura catalana por parte del Estado, más bien al contrario, ya que en estos años de gobierno nacionalista se ha desplazado la lengua cooficial, el castellano y todo lo relacionado con la cultura e historia española, equiparando a España con el franquismo y a Cataluña con la modernidad y la democracia, lo cual es falso si se mira críticamente, ya que el franquismo tuvo tantos apoyos y tanta oposición allí como en otras partes de España.

8. El derecho de autodeterminación tan sólo es reconocido por la ONU a las colonias y a aquellos territorios que sufren opresión o marginación por parte de un Estado; pero ni Cataluña es una colonia ni está marginada visto lo anterior en cuanto a su riqueza y autogobierno.

9. El deseo de unas elecciones para que vote el pueblo catalán sobre la independencia tampoco es posible, porque según nuestra Constitución, en su art. 2 señala que la nación española es única e indivisible. Además, en ella se reconoce la soberanía nacional, con lo cual es todo el conjunto del pueblo español quien debería opinar sobre la misma y no sólo los que viven en Cataluña. El argumentario de que no dejarles votar supone una imposición y es antidemocrático, no es cierto; pues por esa regla de tres ¿qué pasaría si una parte de Cataluña quisiera permanecer unida a España o se quisiera independizar de Cataluña, como el Valle de Arán o Barcelona? ¿Se les dejaría por parte de las autoridades catalanas ejercer su derecho democrático a elegir? ¿O alegarían que son una parte integral de su territorio y que la soberanía reside en todos los catalanes?

No obstante, la democracia española y la Constitución contempla vías legales para poder reformar la misma y acceder a la independencia, por tanto, que mediante esas vías intenten conseguir la misma.

10. Por otro lado, hay que hacer constar que los partidarios de la independencia en Cataluña son menos del 50% de la población; aunque obtengan la mayoría en el Parlamento de Cataluña debido a que el sistema electoral favorece y concede más valor al voto de las zonas rurales que al de las urbanas. Es por tanto contraria a la independencia la mayoría de la población catalana. Si bien, desde las instituciones del gobierno catalán se promueve y financia el sentimiento independentista y se margina o se les llama traidores o fascista a los que no opinan como ellos, existiendo una persecución encubierta o una presión de bajo nivel sobre los unionistas.

11. El sentimiento nacionalista actual surge de un odio a todo lo español, fomentado, en muchas ocasiones desde las instituciones de gobierno de Cataluña, desde los medios de comunicación y desde el sistema educativo.

12. El sentimiento nacionalista es así mismo egoísta, los deseos de independencia surgen en momentos de crisis económicas y en regiones ricas como Cataluña, con el fin de apropiarse de todos sus recursos y de los ajenos (las inversiones estatales, por ejemplo) y no contribuir al bien común ni solidarizarse con las regiones más pobres de España, a las que denominan despectivamente subvencionadas.
     13. Por último, el sentimiento nacionalista es también la vía que han seguido una serie de partidos políticos a los que la falta de respuestas a los problemas de sus ciudadanos les lleva a culpar de sus males a un chivo expiatorio (España, que nos roba y oprime) y buscar un ideal de felicidad, que es la independencia de Cataluña, que creará una sociedad más rica, más libre y más feliz.

    14. Por otro lado, si Cataluña se independizase de España, según los tratados de la UE, quedaría fuera de la misma y de su moneda, el euro; por lo que los perjuicios económicos serían enormes, dada su dependencia del comercio con Europa y con el resto de España. Además, muchas empresas saldrían de Cataluña, pues los grandes capitales no tienen patria, si no que buscan su beneficio y en el momento en que este no sea el óptimo en ese territorio se irán a otro.
                                                                                                                Sebastián Merino

miércoles, 26 de agosto de 2015

Justicia

Dicen que sin justicia no existe ni verdadera democracia ni libertad, y visto lo visto debe ser cierto.
En estos momentos de incertidumbre política, de crisis social, de falta de valores y de corrupción, vemos que tampoco existe la justicia. Pues nos enteramos que una abuela canaria, Josefa Hernández, viuda y con cinco personas a su cargo, entrará en la cárcel por tener una vivienda construida ilegalmente. La ley hay que cumplirla, puedo entenderlo, pero es que pareciera que ésta se ensaña siempre con los más débiles. Qué pasa con los grandes desfalcadores de este país: Urdangarín, Bárcenas, Rato, Granados... alguno de ellos está en la calle, siendo su delito de mayor calado social y económico. Y no es la primera vez que vemos esto. Con ello, confirmo mi convicción en la necesidad de un cambio profundo, ético y de valores, que haga realidad los principios de la Revolución Francesa: "igualdad, libertad y fraternidad", que a pesar del tiempo transcurrido son todavía palabras vaciadas de contenido real.

Sebastián Merino

lunes, 31 de marzo de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN

El panorama para aquellos que nos dedicamos a la educación es francamente desolador:
crisis social y de valores, leyes deseducativas, mercantilización de la enseñanza, ideologización de la educación, control cada vez mayor de la actuación del profesorado, desprestigio de la labor docente, teorías pedagógicas dogmáticas, gurús de la modernidad que dan lecciones de saber hacer sin pasar por el aula, apuesta por la mediocridad educativa, falta de esfuerzo y de expectativas en el alumnado, desvalorización de la enseñanza pública…
Los profesores hemos sido la cabeza de turco perfecta para justificar todos los males; para ello, se ha mermado nuestra consideración social, se ha restado importancia a la labor docente, hemos sido objeto de críticas, no se ha contado con nosotros para ningún tipo de reforma educativa…
No nos podemos quejar y, en cierto modo, nos lo merecemos, ya que somos un colectivo desmotivado, desmovilizado, desunido y, en cierto modo, cobarde, que sigue sin reaccionar ni aun cuando le tocan lo suyo, la educación.
Pero, a pesar de los pesares, cada vez son más los profesores y las personas preocupadas por la educación. Y es que esto no es sólo una profesión, es nuestra vocación, y eso quiere decir que en nuestro día a día dedicamos mucho esfuerzo por fomentar el conocimiento y el afán por aprender, para que encima tengamos que soportar diariamente trampas y zancadillas que hacen aún más difícil nuestro trabajo.
Consideramos que la educación de calidad no es algo subsidiario, sino un derecho básico, algo como el comer para el cuerpo. Queremos educar personas no mano de obra dócil para contentar a las grandes fortunas que hoy día dominan nuestro mundo y, por ende, nuestro país. Queremos que niños y jóvenes se desarrollen como personas libres, críticas, activas y felices. Sí felices, porque el saber proporciona felicidad personal y genera sociedades más justas.
No nos gusta el panorama actual de la educación en nuestro país, creemos necesario reflexionar sobre la misma y consideramos imprescindible realizar acciones encaminadas a acabar con el estado actual en que se encuentra, porque como dice mi amigo Jose, como no cambiemos esto los de abajo los de arriba nada van a hacer por cambiar la situación, ya que han construido un edificio a su medida, que les permite mantener sus intereses políticos y económicos.
Como los antiguos atenienses, somos ciudadanos de la polis que buscamos la mejora de la misma con nuestra actuación y compromiso. ¿Utópicos?, tal vez, pero sin cierto grado de idealismo, jamás se hubieran conseguido transformaciones.
Es necesario, por tanto, la reflexión y la acción conjunta de padres, alumnos y profesores, cada uno desde su esfera de actuación para cambiar la situación actual. O cambiamos esto o el futuro que se nos presenta en educación y como país es francamente desolador.

Sebastián Merino

sábado, 1 de marzo de 2014

LA LUCHA DEL PROFESOR

Llego a clase de uno de los cursos de la primera etapa de la ESO. Entro cargado de entusiasmo, porque el tema que vamos a dar creo que les va a gustar, quiero trasmitirles mi pasión por ese tema. Voy cargado de recursos para explicárselo, el pendrive con una presentación que me ha llevado más de tres horas preparar, varios documentales breves que explican visualmente algunos aspectos del tema y que seguro que les sirve de motivación… un librito que me compré en el que vienen curiosidades sobre el tema, que seguro que ayuda a despertar su interés y en el que he seleccionado determinadas páginas para leérselas en clase. Llevo también un esquema que les pondré en la pizarra y que me servirá para centrar su atención y explicarles el tema sin que se me pierdan…
En clase me encuentro un grupo de muchachos dóciles, pero desmotivados, faltos de las mínimas capacidades lectoras y escritoras para comprender un texto, muchos de ellos repetidores, otro grupo con dificultades de aprendizajes, de distinto tipo, algún alumno hiperactivo… casi todos habladores, faltos de saber estar en clase (no se sientan adecuadamente, hablan sin permiso…), pero voy bien armado de recursos como digo y, a pesar de los pesares y de tener que atender a veinte niveles diferentes, creo que les engancharé con mi explicación…
Comenzamos la misma, les pongo un documental atractivo para que se sientan interesados por el tema, les leo unos párrafos del libro con curiosidades, pero ¡bah!, veo a uno que enreda con algo bajo la mesa, otro que habla con el compañero, aquella que mira por la ventana a los que están en el patio, en la clase de educación física; aquel otro que hace dibujos en la libreta… Bueno, no te desanimes, no pasa nada, a este que tiene una vena artística lo engancho diciendo que tienen que realizarme una portada con un dibujo del tema, al otro que es muy manitas mandándole un trabajo manual… Ánimo, seguimos con la explicación tengo a un grupito enganchado… una mano que se me levanta, seguro que es para una pregunta interesante sobre el tema “¿puedo ir al servicio?”. Mi gozo en un pozo, pero no me desanimo, ¡No!, “¿es que no me aguanto?”, ¡que no!... Seguimos, otra mano levantada, ahora sí, esta niña es buena, seguro que es una pregunta interesante…, pero su pregunta es para saber qué significa “límite”; bueno, se lo explico…Otra interrupción, pero retomo la situación haciendo una pregunta sencilla a uno de ellos para captar su atención, su respuesta es la típica para salir airoso de mi inesperada embestida diciendo que él no se entera, que se lo explique de nuevo. Con toda la santa paciencia, se lo vuelvo a explicar, de forma sencilla y concisa, pero sigue diciendo que no se entera, es la salida más fácil; lo emplazo para que se quede cinco minutos en el recreo (claro está, que cuando después en el recreo voy a clase, me encuentro yo sólo, el susodicho que no se enteraba no tenía interés alguno por enterarse); pero claro, las tres niñas de la primera fila y el otro chico, que le gusta mucho la historia, se me empiezan a aburrir, quiero atender a todos sin ser todopoderoso como Dios… Ése quizás es el error, dedicamos nuestros esfuerzos más a atender a los que no tienen interés alguno que a los que de verdad lo tienen.
Veo que uno empieza a decir que faltan tres minutos para que toque y empieza a recoger, el otro le sigue… doy una voz y les digo que hasta que yo no lo diga no se levanta nadie. Les comento, que con esa actitud cómo quieren sacar el graduado, que es lo mínimo que se despacha y necesario en nuestra sociedad competitiva y con seis millones de parados. La contestación es simple, yo quiero que me metan en Diver, la otra le responde que es más fácil por el PCPI. Claro, se han creado subterfugios para sacar el título, un título que indudablemente se ha devaluado.
Toca el timbre y salgo con una sensación de fracaso, necesito comentarlo con mis compañeros y, cuando llegue a casa, con mi mujer para desahogarme y venir de nuevo mañana cargado de paciencia y del doble de ganas por enseñar.
Por la tarde leo un artículo de opinión que señala que el profesorado está poco preparado en las nuevas tecnologías, que debe motivar más, que más que profesor debe ser un "diseñador de contextos de aprendizaje experto en learning-by-doing y con una sensible tendencia hacia la educación disruptiva y socializadora" y, entonces, ya me da la risa, tengo las espaldas anchas, no puede afectarme. He de dejarme de entretenimientos, me pongo a preparar las clases para el día siguiente, para que después digan que los profesores trabajan poco y cobran mucho… Bueno, mañana es otro día duro, pero no hay desánimo que valga, no hay tiempo para la depresión porque estoy convencido de que con nuestro trabajo y esfuerzo podemos conseguir que algunos alumnos salgan del difícil mundo de los primeros cursos de la ESO.


Sebastián Merino
Profesor de Historia

viernes, 1 de noviembre de 2013




Os invito a que leáis este poema de Gil de Biedma publicado en los años sesenta y que sigue pareciendo tan actual:







              Apología y petición

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Jaime  Gil  de Biedma


viernes, 13 de julio de 2012

SR. RAJOY, OTRA POLÍTICA ES POSIBLE (Y DESEABLE)


Sr. Presidente del Gobierno, permítame expresarle mi opinión, creo que nos estamos equivocando con la política que estamos llevando a cabo.
Mire, yo no entiendo mucho de macroeconomía, pero creo que debe ser, a escala, como el llevar a cabo la economía de cada hogar. Para las familias españolas (y de todo el mundo) es fundamental tener lo necesario para comer y vestir, y para eso hace falta trabajo; además, el trabajo es fundamental para que cualquier persona se sienta feliz consigo misma. Y, en estos momentos, muchos millones de españoles se sienten frustrados, se acuestan cada noche echando cuentas de si podrán ir a comprar al “super” mañana, si podrán pagar la hipoteca este mes, si le cortarán el teléfono… y, eso, no es vida.
Ya sé que usted sabe esto, y créame que siento hasta cierta empatía con usted, la responsabilidad y el afrontar los problemas del país es difícil; pero, eso ya lo sabía cuando se metió en esto. También sé que muchos de los problemas les vienen heredados por no haberse solucionado por el gobierno anterior; pero usted debería haberlo tenido previsto. También sé que le han crecido los “enanos” y que muchos de sus amigos que dirigían comunidades autónomas o entidades bancarias le han hecho un flaco favor; pero… sepa usted que en nuestras casas también nos surgen imprevistos: se nos estropea la lavadora, se nos avería el coche, tenemos alguna celebración, etc. que se sale de lo habitual; pero, intentamos, con sentido común, no gastar más de lo que ingresamos, o como mucho, en casos de urgencia te puede echar una mano la familia o recurrir a un préstamo (si te lo dan). En su caso, sé que la familia europea no es muy espléndida, es más bien egoísta, y los que nos prestan el dinero son más usureros y especuladores que otra cosa; pero ya le digo que no teníamos que haber despilfarrado ni gastado más de lo que teníamos.
Siguiendo con las cuestiones básicas de nuestras casas, después de la alimentación y el vestido, las familias queremos que si nos ponemos enfermos seamos atendidos por una sanidad de calidad; también, deseamos que nuestros hijos reciban la mejor educación posible y que nuestros mayores, minusválidos, dependientes… tengan garantizada una adecuada atención a sus necesidades por parte de unos buenos servicios sociales. Estos son fundamentos de cualquier Estado porque son esenciales para cualquier familia (al menos europea). Por tanto, creo que no vamos bien si nos cargamos el estado de bienestar y lo público. Porque los servicios públicos son aquellos que garantizan la igualdad social. Pero, si cree que con ello coarto la libertad de algunos (de los que más tienen y de la iniciativa privada), soy partidario de la existencia de servicios también privados, para que aquellos que lo quieran se lo paguen; pero que, en ningún caso, compitan, en ocasiones con la aportación de fondos estatales, con los servicios públicos.
Ya sé, Sr. Presidente, que es necesario y conveniente racionalizar los servicios públicos, pero eso no tiene nada que ver con cargarse lo público para potenciar lo privado.
España está enferma, Sr. Rajoy, y le estamos equivocando la medicación, no se deje aconsejar por malos profesionales, tómele el pulso, nos falta inversión pública, crédito, confianza para incentivar la inversión, el ahorro y el gasto que reactiven la economía y creen empleo, que a su vez generarán mayor recaudación de impuestos (esto, que es una simpleza, es cierto; además, creo que se lo escuché decir a usted en algún debate público antes de ser Presidente)…
Para ello, es necesario un gran pacto que ponga a trabajar a todos en la misma dirección, hay que generar acuerdos entre todas las fuerzas políticas y sociales del país, diagnosticar los problemas con claridad, establecer unos objetivos claros y unas medidas concretas para conseguirlos, y que sean conocidas por todos los españoles.
Perdone, mi atrevimiento de profano en la materia, pero algunos objetivos creo que están claros: generar empleo, mediante la inversión pública y obligando a las entidades financieras a facilitar el crédito; sanear el sistema financiero e imponerles reglas, eliminando entidades ruinosas y mal gestionadas y depurando responsabilidades; establecer pactos con diversos países de la Unión Europea, en situación parecida a la nuestra, que nos permita tener más fuerza en Europa, mejorar las instituciones y la eficacia en la toma de decisiones de la Unión y conseguir un cambio en la política de austeridad a ultranza, sin nada más; generar confianza a los inversores, estableciendo una línea política clara, de unidad nacional y que cuente con el respaldo europeo…; aumentar los impuestos a las grandes fortunas y a los que más tienen (y que no siempre paguen las crisis los mismos, los de abajo); mejorar la eficacia del servicio de recaudación de Hacienda, persiguiendo a los defraudadores; recortar el gasto público superfluo y dignificar la política, como servicio público y no como medio para medrar y conseguir dinero (eliminar instituciones que no son necesarias o que hacen el mismo trabajo que otras, asesores que hacen el trabajo del político, subvenciones y programas vacíos e innecesarios, coches oficiales, prebendas…); racionalizar la administración y los servicios públicos, sin atacar a los empleados públicos, que trabajan mucho y bien; mantener el actual sistema de bienestar, garantizando un sistema sanitario, educativo y unos servicios sociales públicos y de calidad; etc.
Otra política es posible, Sr. Rajoy, tenga el coraje de dar un cambio, de plantar cara a quien se lo impida, de buscar el consenso. Es cuestión de vida o muerte, España tiene el pulso débil, no acabe con ella, revitalícela, cuenta con todos los españoles, que trabajamos día a día para sacar adelante a nuestras familias y a nuestro país.
 Fdo.: Sebastián merino Muriana



Imagen tomada de : vicenteluisrubio.blogspot.com

martes, 22 de mayo de 2012

¿Repetir la Historia o aprender de la Historia?

Habitualmente observamos que la Historia se repite, florecen las muestras de ello en la actualidad, mirad si no el ascenso de los partidos extremistas y populistas, como ha ocurrido en las recientes elecciones griegas o francesas, que nos recuerdan a los años treinta de nuestro siglo XX, tras la crisis económica mundial de 1929; o las posturas individualistas y el sálvese quien pueda, que se produjeron entonces y que ahora vuelven a repetirse en el caso de la UE y podemos observar en países como Alemania, Francia… que hablan de los países del sur como los apestados de Europa y los culpables de todos sus males; o la falta de líderes nacionales o mundiales que den la batalla en sus ámbitos; o la incompetencia y la falta de valentía de nuestros políticos, incapaces de sacrificarse por su país, de llegar a acuerdos, de buscar las soluciones que la calle les demanda, de dar respuesta a los problemas de fondo del país y preocupados tan sólo por conservar sus prebendas y las de la gente de sus partidos. Hoy más que nunca nuestros principales partidos políticos me recuerdan a los de la Restauración, incapaces de realizar la regeneración del país, por encontrarse enmarañados por las redes que generan los grupos de presión que controlan el poder. También me recuerda a esa época de principios del siglo XX español la apatía y el pesimismo, ese desaliento, “esa España sin pulso” de la que hablaba Silvela, esa inacción a la que nos han prostrado, entre los que me incluyo…; una sociedad que, por otra parte, está enferma y en la que se ha instalado, tras unos años de prosperidad ilusoria, la falta de esfuerzo y de superación, el todo vale y la falta de ética.
Podría seguir con los ejemplos y las enseñanzas que nos aporta nuestra historia reciente, pero preferiría no mencionar cómo solemos resolver los españoles habitualmente estos problemas: bien a base de cirujanos de hierro que reclamaba Joaquín Costa y que aquí hemos confundido con dictaduras o golpes militares, bien a base de mamporrazos entre las dos Españas que nos representaba Goya o de la que nos hablaba Unamuno, la conservadora y la progresista.
En fin, pareciera que sólo se repite lo negativo, qué pasa con esa gente de la Ilustración o de las Cortes de Cádiz o del Regeneracionismo o de la II República, que lúcidamente vieron la solución de los problemas de España en la educación, que es la que hace progresar a los pueblos, esa que crea personas críticas, participativas, tolerantes, mejores éticamente… y más felices. Siendo, además, la educación pública, la que ofrece equidad y garantiza igualdad social, que es, al fin y al cabo, lo que distingue a una sociedad avanzada de una atrasada.
Dicen que quien no estudia su historia tiende a repetirla, ¡es que tampoco ahora, después de tantos tropiezos a lo largo de nuestra historia vamos a aprender! La educación es la única que puede regenerar nuestra sociedad y sacarnos de la crisis general en la que vivimos.

Sebastián Merino

martes, 16 de agosto de 2011

Con la que está cayendo


Con la que está cayendo, evidentemente toca recortes. Los españoles nos habíamos creído que éramos ricos y el dinero afloraba por doquier, se le daba a todo el mundo que quisiera gastar y vivir incluso muy por encima de sus posibilidades y, eso, evidentemente, no podía durar ni funcionar. Esto, por supuesto, lo debían saber las autoridades financieras y nuestros políticos, pero como la cosa iba bien, todo el mundo se apuntó al carro del gasto extra, subvenciones a tuti plain, urbanizaciones gigantescas, gastos en asesores para que hicieran el trabajo que se les encomienda a los políticos y un largo etcétera.
Ahora vienen las vacas flacas y hay que buscar culpables (para desviar la mirada de los verdaderos culpables) y quien tire del carro para sacar a flote la economía nacional y, como siempre (siempre han sido los trabajadores los que han hecho los sacrificios), les toca a los mismos.
Hay que buscar gente a la que atacar para distraer las meteduras de pata, pues venga a por los funcionarios, que tienen trabajo fijo y, en nuestra tradición española, se dice que trabajan poco y mal (pues mire, yo soy funcionario y trabajo mucho y bien, y considero que el 90% de mis compañeros también. Al igual que en todos los trabajos hay vagos y aprovechados del trabajo de los demás. El conseguir un puesto fijo me ha costado muchos años de sacrificio, dejándome mi juventud y parte de mis años de adulto, mis años mejores, estudiando y sacrificándome mucho yo y, más mi familia, padres, mujer e hijos, para después de muchas oposiciones conseguir, por fin, ya bastante mayor, una plaza pública, no para dedicarme a vivir del cuento, si no para realizar el trabajo que me gustaba), y entonces, se les aprieta el cinturón a estos (algo que por otra parte, en tiempo de crisis es necesario, pero que empiecen por los que más tienen), se flexibiliza el empleo, para poder despedir más fácilmente y con menos derechos a los trabajadores, se suben los impuestos (IVA, por ejemplo) que hace polvo a las rentas más bajas… Pero, ¿y las grandes fortunas?, ¿y los sueldos millonarios?, ¿por qué no se tocan?...
Ahora me salen con que hay que racionalizar la Administración, que este despilfarro al que hemos sometido a las cuentas públicas es insostenible, pero si eso ya lo sabíamos todos, para qué elegimos a unos gobernantes que cobran un gran sueldo por su trabajo si no saben tomar medidas antes de que nos pille el toro.
En fin, mi enfado es monumental (por no decir que tengo un cabreo de mil pares de narices), gobiernen de una vez, tomen las medidas necesarias, pero mirando por los que verdaderamente menos tienen, eso es Estado de Bienestar, y no las cuatro subvenciones a colectivos que no las necesitan ni aprovechan, piensen en el Estado como en las cuentas de su casa (lo primero, y más importante, la alimentación, la sanidad y la educación), tengan sentido común y, no tengan miedo a enfrentarse con los poderosos, aunque sea más fácil joder a los más débiles.

Fuente de la imagen: crisifixiones.blogspot.com

martes, 7 de diciembre de 2010

EE.UU. y las filtraciones de Wikileaks

Advierto que no me causa sorpresa alguna las actuaciones norteamericanas tras las filtraciones de Wikileaks, creo que casi todo el mundo siempre ha considerado que esa forma de actuar es la que utilizan los principales estados del mundo y, mucho más, si se trata de los EE.UU. Como historiador sé que hay algunos hechos que demuestran esta sombría actuación de los norteamericanos para conseguir sus intereses, como ejemplo os pongo el caso del hundimiento del Maine en el puerto de La Habana en 1898. Bien es cierto, que aunque considero a los EE.UU. como un país cercano y aliado, mis ideas progres hacen que tenga en mi interior un cierto rechazo a la prepotencia estadounidense, aunque más bien podría decir a la prepotencia anglosajona, porque no dejo de reconocer que son hijos de la Gran Bretaña y de ella han mamado esa cualidad tan propia de su madre patria. Créanme que no quiero atacar ni herir con mis palabras a ningún anglosajón que se precie, también nosotros tenemos lo nuestro, pero es que estoy herido en mi orgullo de españolito de a pie por el menosprecio con el que nos han tratado aquellos que se creen el ombligo del mundo. Esto es tan sólo el grito de desahogo de quien no puede hacer otra cosa. ¡Ah!, por cierto, a mi Gobierno le pido un poco más de orgullo, menos arrastrarse y tener las ideas más claras a fin de establecer posiciones firmes en la defensa de nuestros intereses. Con esto se me viene también a la cabeza el tema de las relaciones con Marruecos, donde por no ofender nos están dando caña por un tubo y nosotros a agachar la cabeza, con esto no quiero decir que busquemos el enfrentamiento, pero sí que defendamos nuestros planteamientos con firmeza. En este aspecto, es necesario tener sentido de Estado y buscar posiciones comunes entre las principales fuerzas políticas del país en cuestiones decisivas, tanto de política interior como exterior. En fin, espero que nuestros representantes sepan recoger lo que les pide el pueblo.

viernes, 13 de agosto de 2010

El vecino marroquí

España y Marruecos son dos vecinos que tienen una relación complicada. Esto es debido a varios contenciosos. El primero, es el tema del Sáhara, ex-colonia española que fue ocupada por Marruecos tras la Marcha Verde de 1975. España cedió el territorio a Marruecos y a Mauritania tras el Acuerdo de Madrid . Todo ello, frente a la oposición del Frente Polisario que defiende la independencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Mauritania abandonó prácticamente todo el territorio tras la ofensiva saharahui, pero la mayor parte del mismo sería ocupada por Marruecos. Hoy en día, Marruecos domina la mayor parte del Sáhara Occidental, pero ningún país del mundo reconoce su soberanía sobre la zona, aunque hay posturas más proclives a las tesis marroquíes de conceder cierta autonomía a la zona y que el mismo permanezca bajo la autoridad marroquí, entre ellos países con tanto peso como Francia, EE.UU. o los países de la Liga Árabe. Sin embargo, la mayor parte de los países de África y algunos latinoamericanos, reconocen al Frente Polisario y a la RASD como los soberanos de ese territorio. España ha pasado de una actitud de apoyo a las tesis saharauis a otra intermedia que acepta las tesis de la ONU de celebrar un referéndum para que sus habitantes decidan. El problema es quiénes pueden votar, sólo los saharauis o también los cientos de miles de colonos que ha instalado Marruecos y que son proclives a la soberanía alauí. Mientras España siga manteniendo cierto apoyo a las tesis saharauis (mayoritaria entre la opinión pública española) Marruecos nos seguirá presionando, bien con el tema de Ceuta y Melilla (del que ya hablaremos otro día), bien con la permisividad hacia la entrada masiva de inmigrantes hacia territorio español, ...
¿Qué debe hacer España? A mi entender, España ha de tener una postura clara y firme en temas importantes, como la soberanía sobre Ceuta y Melilla, el tema saharaui, etc. En este como en otros temas es necesario un importante consenso entre los dos partidos fundamentales de nuestro país. Todo ello, sin merma de seguir trabajando a favor de la buena vecindad entre nuestros dos países, seguir desarrollando proyectos de cooperación y desarrollo en el país vecino, no olvidando que los marroquíes son el colectivo inmigrante principal en nuestro país ni que socios tan importantes de nuestro país como EE.UU. y Francia también lo son del estado marroquí, por cuestiones geoestratégicas y ejercerán presiones sobre nuestro país en caso de conflicto.
Como colofón, señalar que hay que tener clara dos cuestiones, que el respeto internacional se gana con posiciones claras (consensuadas por la mayoría de los representantes españoles) y que es necesario seguir manteniendo relaciones de buena vecindad con Marruecos, pero también con Argelia; Túnez... nuestros vecinos del Sur.
Sobre este tema es muy interesante la lectura del libro "Vecinos alejados" del periodista Ignacio Cembrero y también es interesante conocer las posesiones españolas en el norte de África.

martes, 29 de junio de 2010

Un poco de..., por favor

Estos días con la sentencia sobre el Estatut veo que aparecen en los medios declaraciones incendiarias de algunos responsables y líderes políticos, que a mi entender cometen dos errores fundamentales. Primero, no demuestran con esas declaraciones talla política alguna y no son conscientes de las consecuencias que puedan derivarse de ellas. No entiendo que personas que ocupan estos puestos de relevancia no demuestren la serenidad ni la capacidad de análisis que se requiere en estos casos. Lo fácil es caer en el populismo. Segundo, en todo Estado hay unas reglas que han de respetarse, sin las cuales no es fácil sustentar el mismo. Es igual que en un partido de fútbol, en el que los jugadores saben que no pueden tocar el balón con la mano y en los que el árbitro es la figura que establece cuando algún jugador contradice dichas normas. Así, en nuestro país, existen unas normas y unos árbitros que son los que deciden cuando la actuación es o no es correcta. Si no respetamos esto, apaga y vámonos. Esto lo saben unos y otros y por eso se inició una campaña de desprestigio de los miembros del Tribunal Constitucional, el árbitro, -otra cuestión será cómo son elegidos sus miembros, que sería otro asunto a discutir-. Si no respetamos estas reglas, se puede llegar a que cada uno quiera hacer según le convenga en cada caso y, tras ello, quién respetará a ningún tipo de institución. Esos a los que no les gusta la sentencia del Estatut, que han sido elegidos siguiendo las reglas establecidas y que representan una serie de instituciones, cómo pueden pedir entonces respeto a sus decisiones.
Ayer escuchaba algo que me pareció muy interesante, en otros estados, incluso federales, como Alemania, EE.UU., Brasil, Suiza... existe una lealtad y una unidad en torno a la nación, que no existe en nuestro país (o por lo menos no en algunos dirigentes políticos). ¡Quizás sea hora de sentarnos y establecer la idea de nación que queremos! Si alguien no quiere continuar jugando con estas reglas y a favor de este país, puede ser oportuno darle la posibilidad de que vaya por otro camino. Entendiendo por nación aquella que reúne a los ciudadanos que se identifican con la misma, quizás sea hora de refundar España desde esta idea de solidaridad e identidad. La fuerza está en los ciudadanos, pero no sólo cuando a mi me interesa, sino siempre, para lo bueno y para lo malo.
Necesitamos políticos que miren más allá de sus afanes personales, personas con talla política, con visión de Estado y con responsabilidad hacia lo que representan.