La Historia nos permite conocer el pasado, comprender el presente y mejorar el futuro
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sábado, 21 de junio de 2025

"Caminarás con el Sol", de Alfonso Mateo-Sagasta

Novela ambientada en la llegada de los españoles a América y en las andanzas de un español, Gonzalo Guerrero, hecho prisionero por los mayas. El autor, a través de los ojos de este prisionero, nos sumerge en la vida del pueblo maya y nos hace empatizar con las civilizaciones que posteriormente serán conquistadas por los españoles. Una lectura apasionante, un libro que te atrapa y que te hace replantearte la visión de la conquista y de los pueblos indígenas sin afán moralizante.

Os lo recomiendo.

sábado, 21 de octubre de 2023

"Momentos estelares de la Historia de España", de José Calvo Poyato

Me ha encantado la selección de los momentos más importantes de la Historia de España realizada por José Calvo Poyato, que parte de 1492 y llegan hasta la Transición hacia la democracia. Además, el planteamiento de preguntas certeras en torno a cada acontecimiento, su análisis con cierta profundidad de cada uno de estos momentos y la incorporación de textos explicativos aportan un componente didáctico de sumo interés que, como profesor de Historia, creo que son de gran utilidad en nuestras clases.

Os lo recomiendo, es una lectura básica, amena y muy interesante tanto para los aficionados a la Historia de España como por su componente didáctico para los que nos dedicamos a impartirla.

martes, 11 de julio de 2023

"Soldado del Rey. Espada del Papa" de Fernando García Carrasco

Fernando García Carrasco es profesor de historia de Secundaria y un  escritor novel en cuanto a publicaciones se refiere, pero prolífico en cuanto a su escritura, siendo especialmente la novela histórica y la fantástica sus géneros favoritos.

En esta su segunda publicación, "Soldado del Rey. Espada del Papa", el autor escribe en torno a la figura de Diego García de Paredes, el llamado Sansón extremeño, famoso soldado español de época de los Reyes Católicos y Carlos I, que se destacó en las guerras de Italia,  donde sus numerosas hazañas fueron descritas por numerosos cronistas de la época; pero, que siendo español y extremeño, ha sufrido el olvido de su país, ya que los nacionales somos propensos a dar más pábulo a las gestas de héroes extranjeros que a las de los nacionales; si fuera anglosajón, serían numerosas las obras, películas y documentales en torno a su persona; pero, los españoles, en general, somos poco propensos a ensalzar nuestra historia y a nuestros grandes personajes. Por tanto, bienvenida sea esta obra para conocer y poner en el lugar que corresponde a nuestra Historia.

Fernando tiene una personalidad marcada en cuanto a su escritura y eso es algo que tienen sólo los grandes escritores, sus novelas son amenas, llenas de aventuras, luchas y hechos y, todas, tienen, como historiador que es, un trasfondo de investigación histórica que proporcionan veracidad a su ficción histórica.

Te recomiendo esta obra, me ha encantado.

La obra está publicada por una editorial extremeña (Editamás), se está sacando una nueva edición que corrergirá las erratas de impresión de la primera y ampliará la información con mapas e ilustraciones. Todos los beneficios que corresponden al autor se donan íntegramente a la Asociación Española contra el Cáncer. La obra está disponible en Amazon.

miércoles, 28 de agosto de 2019

"La conquista de América contada para escépticos" de Juan Eslava Galán

Juan Eslava Galán es uno e mis escritores favoritos, tanto de novela como especialmente de Historia. Si tuviera que destacar algunas de sus virtudes como escritor serían su amenidad y su fina ironía, que hacen fácil y muy entretenida la lectura de sus libros y su gran aportación de datos, que demuestran su rigurosa labor de indagación.
En su conquista de América contada para escépticos he disfrutado y aprendido mucho, a pesar de ser yo historiador y un enamorado de este tema. El libro tiene tres ejes fundamentales: el descubrimiento y los primeros viajes de Colón, así como los primeros asentamientos en las Antillas; la conquista de México por Hernán Cortés y la del imperio inca por Francisco Pizarro.
Me gustaría que Eslava, en una próxima entrega, incida también en otros conquistadores menores y exploradores tan olvidados por nuestra Historia nacional.
Me ha encantado el punto de vista aportado por Eslava Galán, serio y certero, desde el conocimiento profundo del tema, fuera de discusiones bizantinas y partidistas. Espero que la obra sirva para unir a España y América, a la que tanto nos une y, por desgracia, por desconocimiento desde ambas partes, nos separa.
No dejes de leer esta magnífica obra.

viernes, 2 de noviembre de 2018

El siglo XVII español

En estos días hemos visto el siglo XVII español en clase de Historia con los alumnos de 2° de Bachillerato y siempre que lo hago me acuerdo del poema de Gil de Biezma: "... de todas las historias la más triste es la de España, porque siempre acaba mal..." y es que entre gobernantes nefastos, malas cosechas, epidemias, rebeliones y enemigos inmisericordes llegamos a fin de siglo sumidos en una crisis general profunda, pero si la situación ya era pésima, el XVIII se iniciará con una guerra por la sucesión al trono español que tendrá graves consecuencias para nuestro país.
Tan sólo las artes y letras hispanas nos encumbraron a las más altas cotas de genialidad.


lunes, 15 de agosto de 2016

la batalla de Empel

En diciembre de 1585 en el contexto de las luchas religiosas entre católicos y protestantes de los Países Bajos por su independencia, se produjo una lucha encarnizada entre los Tercios españoles e italianos al mando del Maestre de Campo don Francisco de Bobadilla y una gran flota de los rebeldes holandeses al mando del Almirante Holak.
Las tropas hispanas, con unos cuatro mil hombres, habían tomado la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Vaal, pero no fue una buena decisión, ya que este enclave poseía poco valor estratégico y era difícil de defender. El comandante holandés preparó un gran plan para masacrar a las tropas hispanas, organizó una gran flota armada con tropas de infantería y cercaron a los hispanos, la apertura de los diques obligaron a retirarse a nuestras tropas hacia el punto más elevado de la isla, el monte Empel. Cuando todo parecía perdido, pues los españoles fueron sometidos a un intenso fuego de cañones y los españoles se encontraban sin provisiones y en espera de gran ataque, los rebeldes les ofrecieron la posibilidad de una paz honrosa, pero Bobadilla y sus capitanes decidieron dar la vida antes de rendirse. Pero, entonces, se produjo un hecho insólito, un viento gélido heló las aguas y obligó a los rebeldes a retirarse para no quedar apresados por los hielos
, las tropas hispanas persiguieron a los enemigos y destruyeron sus naves, la victoria fue para los españoles.
La batalla se denominó el milagro de Empel y los holandeses llegaron a decir que "Dios era español". Además, se cuenta que un soldado español encontró, el día anterior, cavando en el suelo, una imagen de la Virgen, como las victoria hispana fue el día 8 de diciembre, se atribuyó el milagro a la Inmaculada Concepción, desde entonces los Tercios y, posteriormente, la infantería española, la tuvieron como patrona.

Fuentes:
http://www.abc.es/historia-militar/20130817/abci-milagro-batalla-empel-201308151733.html
http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20empel.html

sábado, 8 de febrero de 2014

"Mar y Acero" de Fernando García Carrasco

Ayer presentó su primera novela histórica nuestro compañero del departamento de Geografía e Historia y amigo, Fernando García Carrasco, su libro "Mar y Acero" narra la vida del pirata español del siglo XVII Alonso de Contreras.
Es un libro de fácil lectura, entretenido, con numerosas escenas de acción y aventura, que harán las delicias del lector, pues te introduce en ellas como si las estuvieras viviendo. Este libro recupera la vida de uno de los muchos personajes interesantes de nuestra historia, que merece la pena conocer. Os lo recomiendo.

viernes, 28 de diciembre de 2012

El Camino Español


Como decía el gran Unamuno “me duele España”, mientras más estudio su historia más siento que repetimos errores del pasado. Estaba leyendo algunos aspectos del declive del Imperio español y os quiero hablar del llamado “Camino español” que en los siglos XVI y XVII sirvió para llevar aprovisionamiento, dinero y tropas a los Países Bajos españoles, donde desde 1566 se había producido una rebelión política y religiosa de algunos nobles y algunas regiones contra el dominio español. Dado que el traslado de tropas y provisiones por mar, a través del Canal de La Mancha, era complicado por los ataques ingleses, franceses y de rebeldes calvinistas, se buscó una ruta alternativa, que iba desde Italia, partiendo de Génova o Milán, a Bruselas, en los Países Bajos españoles. Esta ruta terrestre atravesaba territorios bajo dominio español (Milanesado, Franco Condado, Luxemburgo y Flandes) y territorios aliados o neutrales (como Saboya, Lorena y el Obispado de Lieja). La primera vez que se usó fue en 1567, por el Duque de Alba, y se mantuvo su uso hasta 1622, aunque siguió usándose con posterioridad, a través de otras rutas terrestres alternativas, ante el cambio de alianzas de alguno de los  territorios por los que atravesaba el Camino.
La ruta supuso un enorme despliegue logístico y permitió mantener el dominio español en parte de los Países Bajos hasta el Tratado de Utrecht.
Los españoles, siempre hemos sido capaces de acometer empresas enormes trabajando unidos y con ahínco por un fin, pero también hemos sido incapaces de mantener mucho tiempo ese espíritu de unidad, lo que nos ha llevado a hundirnos en crisis profundas. Aprendamos de la Historia.



Para ampliar la información, te recomiendo que visites las siguientes páginas:
http://www.elcaminoespanol.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Camino_Espa%C3%B1ol



miércoles, 26 de diciembre de 2012

Don Juan de Austria. Una historia de ambición y celos


Hijo natural del emperador Carlos V (I de España) y de la alemana Bárbara Blomberg, nació en la ciudad germana de Ratisbona sobre 1547. Su padre, Carlos, lo conoció ya en su retiro en el monasterio de Yuste. Fue considerado miembro de la familia real y recibió educación en Castilla, cursando estudios en la Universidad de Alcalá de Henares. Su hermanastro, el rey Felipe II, ante su evidente vocación militar le encomendó diversas misiones militares, rodeándolo de consejeros de calidad, en las que destacará, como en la represión de la rebelión de los moriscos en las Alpujarras o la lucha contra los piratas berberiscos en el Mediterráneo, alcanzando su máximo reconocimiento al frente de la Liga Santa que combatió a los turcos en la Batalla de Lepanto (1571), donde logró una resonante victoria, que le dará fama y acrecentará sus ambiciones personales (deseaba el tratamiento de alteza y la concesión del título de infante, así como un reino propio).
Fue por ello, por lo que posiblemente Felipe II, temeroso de su popularidad, le envió a un puesto en el que otros grandes militares españoles habían fracasado, a luchar contra la rebelión protestante en los Países Bajos, precisamente allí, sin dinero para pagar las tropas y sin hombres suficientes, negados desde España, no le fue posible acabar con la rebelión protestante y morirá en 1578 en Namur (Flandes) como consecuencia de unas fiebres tifoideas contraídas en esta campaña.
Fue, sin duda, una de las figuras más destacadas de la España de su tiempo, con un gran poder de atracción y con gran renombre internacional, lo cual unido a su ambición personal; despertaron, sin dudas, las suspicacias de su hermanastro el rey Felipe II. Su proyecto de invadir Inglaterra y convertirse en rey de ésta, será posteriormente puesto en práctica por Felipe II con la Armada Invencible, en 1588; aunque lamentablemente, para los intereses de nuestro país, fracasará.
Don Juan se encuentra enterrado en el Panteón de Infantes del monasterio de San Lorenzo de El Escorial.



Para más información:

viernes, 30 de noviembre de 2012

Enrique IV de Castilla, el Impotente

Enrique IV de Castilla ha sido conocido como rey por el sobrenombre de El impotente, además de achacársele esta enfermedad, se le acusó de homosexual y algunas otras lindeces igual de negativas en la época y, por otra parte, habituales para desacreditar a reyes o grandes personajes con el fin de descalificarlos en las luchas por el poder entre las distintas facciones nobiliarias.
Enrique, sucede a su padre, Juan II de Castilla en 1454, se casó con Blanca de Navarra, a la que acabará repudiando y solicitando la anulación del matrimonio por no haberse consumado el mismo tras varios años de casamiento. Tras la anulación matrimonial se casa con Juana de Portugal, con quien tiene una hija, Juana.
Las luchas del rey con la nobleza castellana y su débil carácter le hacen ceder repetidamente a las presiones de la misma, la cual hace circular la leyenda de que su hija es ilegítima, por ser el rey impotente y se alude a la paternidad del valido del rey, Beltrán de la Cueva, de ahí el apodo de Juana la Beltraneja. El rey es depuesto por la parte de la nobleza en la llamada “farsa de Ávila” en la que entronizan a su hermanastro Alfonso, pero tras la muerte de éste, pocos años después, se ponen al lado de la hermana de éste, Isabel, la futura Isabel la Católica, hermanastra de Enrique, frente a los derechos al trono de su hija Juana. El rey se ve obligado a aceptar a Isabel (Tratado de los Toros de Guisando) con la condición de concertar él su matrimonio, hecho que Isabel no respetó al casarse con Fernando de Aragón en secreto, por lo que, enterado Enrique, proclamó a su hija Juana como heredera al trono jurando públicamente que era hija legítima. El país entró en una época de anarquía por las luchas entre las distintas facciones nobiliarias que apoyaban a uno u otro bando,  y a la muerte de Enrique, sucedida en 1474, se inicia una guerra civil entre los partidarios de Juana de Tratámara, la Beltraneja y los de su tía Isabel. Guerra que tendrá también tintes internacionales por el apoyo portugués a Juana y de Aragón a Isabel. Finalmente, la guerra acaba con la victoria de Isabel en 1479, que se convierte así en reina de Castilla con el nombre de Isabel I.
Gregorio Marañón realizó un ensayo sobre Enrique IV en 1930 basándose en las descripciones de las crónicas de la época y, fruto de ellas, señalaba que el rey debió de padecer un tumor en la hipófisis que le provocaría un crecimiento exagerado de las extremidades, así como de las manos y los pies, elevada estatura, encorvamiento, impotencia, infertilidad y otras anomalías. Lo que también es cierto es que las crónicas de la época están infestadas de bulos con el fin de desprestigiar a personajes poderosos en las luchas por el poder. Algo por lo demás, que sigue siendo habitual en nuestra época.
Por otra parte, los restos de Juana la Beltraneja no han sido hallados y no se ha podido corroborar, hoy día, la veracidad de las acusaciones que ponían en duda la paternidad de Enrique IV.
Como extremeño que soy, os diré que Enrique IV se encuentra enterrado en el Monasterio de Guadalupe (Cáceres), junto a otros miembros menores de la realeza castellana.

sábado, 28 de julio de 2012

MARTÍN ÁLVAREZ GALÁN, EL HÉROE DE MONTEMOLÍN

Extremadura es tierra de hombres humildes, pero también de titanes, quienes por honor, por deber o por afán de superación han pasado a los libros de la historia de España con letras mayúsculas.
Hoy traigo la historia de Martín Álvarez Galán, de quien hace unos días leía en los diarios extremeños que su pueblo, Montemolín, le rendía un merecido homenaje a este héroe de la Armada española.
Martín, comenzó su vida como carretero y, es posible que, alentado por las historias que su madre contaba sobre las aventuras militares de su abuelo, se despertase en él la vocación militar. Así, se enrola en la Infantería de Marina de la Armada española en 1790, pasando por diferentes destinos, hasta que en 1797 entró a formar parte de la guarnición del navío “San Nicolás de Bari”: En estos momentos, España estaba aliada con los franceses por el tratado de San Ildefonso, motivo por el que se enfrentó en la batalla del Cabo de San Vicente contra la escuadra inglesa.
En un momento de la batalla, los ingleses abordaron el “San Nicolás de Bari” y, con la pretensión de arriar la bandera española, un oficial inglés se dirige hacia la toldilla, allí se encontraba Martín Álvarez defendiendo el pabellón español, quien viendo venir al británico lo ensartó con tal fuerza con su sable  que lo atravesó, quedándolo clavado en la madera de un mamparo; tras ello, un nuevo oficial y dos soldados británicos vuelven a la carga, el soldado español trata sin éxito de desembarazar el sable de la madera, por lo que coge su fusil y como si fuera una maza asesta varios golpes a los enemigos, matando al oficial e hiriendo a los soldados, a continuación salta desde la toldilla al alcázar de popa donde es acribillado a tiros por los ingleses.
Nelson, uno de los mandos de la Marina británica, que ha presenciado la escena, y siendo hombre que admira el valor y reconoce el mérito del soldado español que ha dado su vida en defensa de su bandera, ordena que se le lance al mar envuelto en dicha bandera, pero entonces comprueban que nuestro infante no está muerto sino malherido, siendo trasladado a Portugal donde es curado de sus heridas y devuelto a España.
En nuestro país, el rey Carlos IV reconoce la heroica actuación de nuestro soldado de granaderos y se le asciende, en principio, a Cabo y, posteriormente, a Cabo Primero, concediéndole, además, una pensión vitalicia. No obstante, poco pudo disfrutar el granadero de la pensión, pues una accidental caída le provocó la muerte en 1801.
Nelson, sabiendo que las victorias son mayores mientras mejores son los enemigos, quiso que la valentía del granadero Martín Álvarez no quedase en el anonimato e hizo grabar en una placa de un cañón tomado del “San Nicolás de Bari” en Gibraltar tres hurras, uno de ellos dedicado a Martín Álvarez. Además, de conservarse su sable en el Museo Naval de Londres.
En 1848, la Reina Isabel II dispuso en una Real Orden que, en recuerdo a este héroe de la Armada, permanentemente un buque llevase el nombre de este glorioso marino.
En 1936 se inauguró un paseo en Montemolín, su pueblo natal, con una estatua de su héroe local. Además, son numerosos los homenajes y numerosas las calles que recuerdan el nombre de este valeroso extremeño.


Os recomiendo ampliar la información sobre Martín Álvarez en la Revista divulgativa de historia naval en Internet: http://www.todoababor.es/articulos/martin_alvarez.htm
Y que leáis el, como siempre, extraordinario artículo de Pérez Reverte en su columna del XL Semanal: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/675/el-sable-y-el-granadero/

domingo, 6 de mayo de 2012

Rumbo a las Indias de Gonzalo Zaragoza

Un libro interesante y entretenido que nos introduce en la vida de los hombres que navegaron rumbo a las Indias. Desde qué provisiones era necesario embarcar, a  quiénes componían la tripulación, su jornada de trabajo a bordo del barco de vela, la comida, la ropa, el modo de pasar el tiempo y cómo se realizaban las acciones mas cotidianas en un barco a vela. También nos rebela las técnicas de navegación  y los peligros de la mar en la época del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo.
Se lee con suma facilidad, pues tiene pocas páginas, muchas curiosidades históricas y permite, como si fuera una máquina del tiempo, trasladarnos a esa emocionante etapa histórica.

jueves, 26 de enero de 2012

La Batalla de Bicoca

La batalla de Bicoca tuvo lugar en las cercanías de Milán a finales de abril de 1522, en el contexto de las guerra italianas que libraban la Francia de Francisco I y las tropas hispano-alemanas e italianas del emperador Carlos V, que luchaban por el control del Norte de Italia.
La superioridad numérica de las tropas francesas, que además contaban con mercenarios de la temida y valerosa infantería suiza de piqueros, considerada la mejor infantería del momento, parecía dar ventaja a estos. Pero la mejor táctica de las tropas imperiales, junto a la ordenada actuación de los arcabuceros españoles, quienes no dejaron de disparar, turnándose por líneas, favoreció una extraordinaria y hasta fácil victoria imperial, puesto que las tropas españolas sólo sufrieron una baja y esta fue causada por la coz de una mula, mientras que las pérdidas del enemigo fueron miles.
Próspero Colonna, que mandaba las tropas imperiales, posicionó las tropas tras un altozano a un lado de un camino, estableciendo una táctica defensiva que favoreció la protección y la ordenada disposición de sus tropas, que al acercarse los piqueros suizos en campo abierto, primero fueron barridos con la artillería que dejó en el campo de batalla a unos mil muertos de las tropas suizas. Sin embargo, estos siguieron avanzando hasta cruzar el camino, pero al empinarse el terreno para lanzarse contra las tropas españolas, su avance se vio ralentizado, permitiendo las repetidas descargas de los arcabuceros hispanos, que causó tantas bajas en los suizos que estos hubieron de retirarse, sufriendo más de tres mil bajas. Esta batalla fue la antesala de la decisiva Batalla de Pavía, en 1425, donde la victoria del emperador Carlos sobre Francisco I dejó en manos de los españoles el Milanesado.
En esta batalla las armas de fuego demostraron una tremenda utilidad y serán, a partir de entonces un elemento imprescindible en los campos de batalla. Éstas, ya habían sido utilizadas con anterioridad en la Batalla de Ceriñola, por Fernández de Córdoba, en 1503; pero, será a partir de entonces cuando las armas de fuego portátiles, especialmente el arcabuz, empiezan a demostrar su eficacia.
Dada la facilidad de la victoria, hoy en día la palabra bicoca viene a significar en nuestro idioma, ganancia fácil.
Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org
http://www.zonamilitar.com.ar
http://www.ingenierosdelrey.com

jueves, 8 de diciembre de 2011

La batalla naval de la isla Tercera (Azores)

En julio de 1582 tuvo lugar una importante batalla naval en la isla Tercera, del archipiélago de las Azores entre una escuadra española y otra francesa.
El motivo de la misma fue la ocupación del trono de Portugal por el rey español Felipe II en 1580. La oposición anticastellana de gran parte de la población portuguesa apoyan la subida al trono de otro candidato, Don Antonio, que cuenta también con el apoyo francés e inglés, enemigos declarados de la Monarquía Hispánica.
Las fuerzas españolas, dirigidas por tierra por el Duque de Alba y por mar por don Álvaro de Bazán, acabaron, sin embargo, con cualquier intento de levantamiento contra Felipe II en los territorios portugueses, que terminan reconociéndolo como rey, salvo en las Azores, donde se refugió el pretendiente don Antonio.
Es entonces cuando Don Antonio consigue de Francia una gran flota de 60 barcos y unos 7.000 hombres, al mando de Felipe de Strozzi, con el objetivo de intentar conquistar Portugal desde las Azores.
Desde la Península se envía una flota con 28 barcos y unos 4.500 infantes bajo la dirección D. Álvaro de Bazán, nuestro experto y hábil almirante, victorioso en importantes batallas navales.
Así, a pesar de la inferioridad hispana, la destreza de sus mandos y el valor y arrojo de nuestra marinería dieron como resultado una aplastante victoria frente a los franceses, que tuvieron que retirarse con numerosas bajas, tanto humanas como navales. El almirante de la flota francesa, Strozzi, muere por las heridas recibidas de un arcabuz; mientras que don Antonio, el pretendiente al trono portugués, pudo huir en una de las naves francesas.
A pesar de la victoria, la isla Tercera y la mayor parte de las Azores no serán ocupadas definitivamente hasta un año después, cuando las tropas españolas llevaron a cabo un gran desembarco en esta isla, donde se concentraba un importante contingente de tropas portuguesas, francesas e inglesas, que habían fortificado la isla. Bajo la cobertura del fuego de los cañones de la flota felipista se produjo el desembarco de la infantería hispana en la costa elegida para el asalto por ser la más desguarnecida. Las tropas españolas pronto se hacen con el control de la zona e inician la conquista de la isla, cuya caída supone la rendición del resto de las islas rebeldes.
El dominio de las Azores era esencial para la Monarquía hispánica puesto que se convertirá en lugar de abastecimiento de la flota española en su ruta hacia Las Indias. Con ellas, todas las posesiones de la Corona portuguesa quedaron bajo el poder de Felipe II. Dominio que no durará mucho, pues Portugal se subleva en 1640 contra la monarquía española y consigue su definitiva independencia en 1668 por el Tratado de Lisboa.
La pérdida irreparable de don Álvaro de Bazán, quien obtuvo de Felipe II el título de Marqués de Santa Cruz, será fundamental para el futuro de la Marina española, ya que bajo su dirección ¿quién sabe qué hubiera sucedido con la Armada Invencible lanzada contra Inglaterra en 1588?
Merecidos son los versos que el genial Lope de Vega le dedicara en 1588:
El fiero turco en Lepanto,
en la Tercera el francés,
y en todo mar el inglés,
tuvieron de verme espanto.
Rey servido y patria honrada
dirán mejor quién he sido
por la cruz de mi apellido
y con la cruz de mi espada.
El Imperio Hispánico dominaba entonces el mundo, sus soldados causaban temor tanto por tierra como por mar y Felipe II era el rey en quien su Imperio no se ponía el sol. Pronto, sin embargo, vendrían los reveses que acabarían con el poderío Hispano, pero esa es otra historia.

Imagen: "El San Mateo en la batalla de las Azores, 1582". Ilustración de Tony Bryan. Osprey Publishing. Tomada de http://www.todoababor.es

sábado, 29 de octubre de 2011

La Batalla de Rocroi

La batalla de Rocroi, de Ferrer Dalmau.


LA BATALLA DE ROCROI
(19 de mayo de 1643)

Leyendo el artículo sobre Rocroi (El perro de Rocroi) de Pérez Reverte, que me parece espléndido, además de haberme permitido descubrir a un maravilloso pintor de ejércitos, batallas y paisajes, Ferrer Dalmau, quedando francamente sorprendido por la belleza poética de sus obras (uso esta expresión porque es la que me parece a mí la más apropiada, aunque no sé si es la más acertada); he sentido, por otra parte, el impulso de escribir sobre esta batalla, de la que hace tiempo tenía en mente sacar algo en el blog.
La batalla de Rocroi marca la decadencia de la hegemonía española en el mundo. Esta batalla se inscribe en el contexto de la Guerra de los Treinta Años, que comienza siendo una guerra de religión entre católicos y protestantes, en la que la Monarquía Hispánica se ve obligada a intervenir en ayuda del Emperador de los Habsburgo austriaco; acabará convirtiéndose en una lucha por la hegemonía europea tras la intervención de Francia, que entra en la guerra en 1635 apoyando al bando protestante, con el objetivo de derrotar el dominio español en Europa.
En 1643, la situación del Imperio hispánico es complicada, con sublevaciones en Cataluña y Portugal, con numerosos frentes bélicos abiertos y con una ruina económica importante.
No obstante, los tercios españoles continuaban siendo temidos y se mostraban invencibles en el continente. Sin embargo, en el sitio de la villa francesa de Rocroi, la falta de previsión de los mandos del ejército hispano, la fortuna y la buena dirección del comandante francés, el Duque de Enghien, que movió con acierto a la caballería gala, provocaron una derrota que se convertirá en propagandística para Francia y que supondrá el inicio de la decadencia militar y política española, sumiendo a nuestro país en una profunda crisis general.
A pesar de la derrota, el ejército hispano, como veremos, mantuvo su honor en el campo de batalla. Los tercios españoles, que estaban en la vanguardia (privilegio reservado a las tropas de élite), resistieron tres ataques franceses y estuvieron dispuestos a resistir hasta el final, pero el jefe del ejército francés, viendo que los españoles pagarían cara su derrota y temiendo la llegada de refuerzos de la infantería española, les concedió una rendición meritoria: respetar la vida de los supervivientes y permitirles retornar a España, así como conservar sus estandartes y armas.
Otros cuerpos de los tercios, las tropas alemanas y valonas, que estaban en la retaguardia, sufrieron grandes pérdidas y se desorganizaron, mientras que los tercios italianos, que no sufrieron bajas muy importantes, se retiraron del campo de batalla ante la inminencia de la derrota.
Además, si bien fuimos derrotados en Rocroi, esto no fue el fin de las victorias de nuestros tercios, que durante algún tiempo siguieron derrotando a los enemigos en los campos de batalla, entre ellos, pocos meses después de Rocroi, a los ejércitos franceses.
Ahora bien, a efectos prácticos, La batalla de Rocroi, como decía anteriormente, da inicio a una etapa de crisis profunda del imperio español, período triste para aquellos que estudiamos su historia y amamos a nuestro país. Nuestros reyes y gobernantes no supieron estar a la altura de las circunstancias, pero el pueblo español dio muestras de sacrificio, valentía y honestidad, como tantas veces a lo largo de nuestra historia.

domingo, 10 de julio de 2011

La primera vuelta al mundo


Entre 1519 y 1522 se completa la primera vuelta al mundo, empresa dirigida en principio por Fernando de Magallanes, pero, finalizada, tras su muerte, por Juan Sebastián Elcano, con lo que se demostraba la esfericidad de la Tierra.
La expedición formada por cinco naves con unos 250 hombres a bordo y con Magallanes al mando de la flota se hizo a la mar en agosto de 1519. Tras pasar por las Canarias se dirigió hacia Sudamérica, viajando más al sur de lo que hoy es Brasil donde exploraron cada porción de costa buscando el paso hacia el océano Pacífico. Tuvieron que pasar el invierno austral en el sur de lo que hoy es Argentina. En ese momento se produjo un motín que supuso la pérdida de dos de las cinco naves de la expedición. Cuando terminó la estación fría siguieron hasta el sur hasta encontrar el paso que todavía hoy llamamos Estrecho de Magallanes.
Una vez entrados en el océano al que ellos van a bautizar como Pacífico empezaron una travesía que Magallanes esperaba que fuese corta hacia el oeste en dirección a Asia. La trascendental decisión de proseguir el viaje después de más de un año de navegación, sufrir un motín y perder hombres y barcos, sólo puede entenderse por la creencia de Magallanes en la proximidad de las costas asiáticas.
La expedición de Magallanes se desplazará durante tres meses por el Pacífico sin ver nunca tierra y casi sin comida. A causa de la falta de alimentos frescos muchos marineros enfermaron de escorbuto y de estos la mayor parte acabarán por morir. La expedición ya en un estado desesperado alcanzará la isla de Guam en enero de 1521 y luego reemprenderá su viaje hacia Asia.
Magallanes va a encontrar la muerte en las Islas Filipinas en medio de una escaramuza con unos nativos. No va a conseguir, por tanto, terminar la circunnavegación del mundo, pero había recorrido ya la parte más desconocida y demostrado que su plan (y el de Colón) era viable: “alcanzar oriente por occidente”.
La expedición continuó al mando de Elcano, marino español que después de alcanzar las islas Molucas y cargar especias, inició el viaje de regreso por la ya conocida ruta “portuguesa” (conocida, pero peligrosa para una expedición española) a través del Índico para luego circunnavegar África para acabar llegando en septiembre de 1522 a España. De las cinco naves que partieron sólo completó la vuelta al mundo una, la Victoria, y de los más de 250 hombres que embarcaron tres años atrás, sólo volvieron 18. Estos fueron los primeros seres humanos en dar la vuelta al planeta y, aunque este no era el objetivo de la expedición, es lo que les hizo pasar a la historia, en especial a Juan Sebastián Elcano, al cual el rey Carlos I le concederá un escudo de armas coronado con un globo terráqueo e ilustrado con la leyenda o divisa “Primus circumdedisti me”, que significa “el primero que me rodeaste”.
Como curiosidad para la historia debe añadirse que después de vaciar la carga del único barco que terminó la travesía se calculó que el valor de las especias transportadas servía para pagar los gastos de la expedición e incluso producir beneficios. Ello puede ilustrar el enorme negocio que suponía el comercio de estos productos y explica los tremendos esfuerzos y peligros que los marineros de la época se atrevían a soportar. La dificultad de la expedición planeada por Magallanes queda de manifiesto porque hasta cincuenta años después nadie se atrevió a repetir semejante viaje.
http://olmo.pntic.mec.es/jtac0001/historia/exploradores/circunnavega.htm

La rapidez de la conquista americana


La conquista de América se llevó a cabo con una rapidez extraordinaria, en poco más de 50 años se dominó prácticamente todo el territorio americano, las causas de ello, teniendo en cuenta los escasos efectivos que partieron de la Península, hay que buscarlas en distintos hechos: la conquista de grandes territorios que se encontraban bajo el dominio de enormes imperios (como el azteca o el inca), que agilizaron el dominio español en amplias zonas de América; otra causa, fue la habilidad de los españoles para buscar alianzas con los pueblos indígenas sometidos a estos imperios; además, supieron aprovechar las disensiones internas surgidas en estos; por otro lado, dada la superioridad tecnológica europea, el armamento hispano era más efectivo que el indígena, a lo que hay que sumar el uso del caballo y de perros, que provocaban el terror de los indios. Por último, favoreció a los españoles la existencia de leyendas que hablaban de la llegada de dioses desde Oriente que los dominarían. Una de estas leyendas era la que les relato a continuación, la leyenda de Quetzalcóatl que, junto a otros motivos ya expuestos, permitieron al extremeño Hernán Cortés conquistar con enorme rapidez el imperio mexica.
Cuando Hernán Cortés llegó a Tenochtitlán fue recibido por Moctezuma, el gobernante supremo de los aztecas, de un modo muy respetuoso. Moctezuma era un adorador de Quetzalcóatl y pensó que se hacía realidad la profecía que anunciaba que el dios volvería desde el mar de oriente. Representaban a Quetzalcóatl como un personaje con barba y blanco de color, por lo que al ver a Cortés y a su séquito de barbudos creyeron que el tiempo del mito se había hecho realidad. Cortés aprovechó la circunstancia para conocer a su enemigo y sus debilidades y así poder derrotarlo. Junto a su habilidad, Cortés contaba con una tecnología bélica superior y la ayuda de miles de guerreros de pueblos vasallos de los aztecas que estaban muy descontentos con su gobierno.

martes, 28 de junio de 2011

Villafranca y la conquista americana


Villafranca de los Barros, localidad extremeña, convertida en villa por el maestre de la Orden de Santiago, don Fadrique, a mediados del siglo XIV y que pertenecía a la provincia de León de dicha Orden, aportó a la conquista americana, según don Vicente Navarro del Castillo, la cantidad de 37 personas. Casi todas ellas actuaron en territorio peruano y chileno, siguiendo a otros insignes extremeños, menos tres de ellos que actuaron en el territorio de Nueva Granada (en los actuales territorios de Colombia, Venezuela y Ecuador), y algún otro que actuó en la zona Centroamericana.
Dentro de estos, destacaremos a tres personajes: el Capitán Bartolomé Camacho Zambrano, el funcionario real Juan de Carvajal y el conquistador y encomendero García Aguilar.
Bartolomé Camacho Zambrano, participó en la conquista de Colombia y en la fundación de la ciudad de Santa Fe de Bogotá siguiendo a Gonzalo Jiménez de Quesada, y fue fundador de la ciudad de Tunja bajo el mando del capitán Gonzalo Suárez Rendón.
Este villafranqués llegó a la costa de Colombia, concretamente a la ciudad de Santa Marta, con la expedición del gobernador Pedro Fernández de Lugo, en 1535. Posteriormente, se enrola en las filas de Jiménez de Quesada para iniciar la exploración del territorio colombiano. En esta expedición tuvo una participación destacada, puesto que llegó a Capitán. Además, se narra un hecho ocurrido en la misma, en que nuestro protagonista tendrá una actuación heroica. Camacho y el resto de expedicionarios, que componían los cinco barcos que surcaban el río Magdalena, siguiendo a Jiménez de Quesada, tras varios días de privaciones y con un hambre acuciante, vieron una canoa con cuatro indios en la orilla contraria cargada de provisiones que estos llevaban para alimentar a su tribu; sin dudarlo, Camacho se lanzó al río en solitario, llegó a la orilla contraria, tras luchar contra la corriente, y se enfrentó a los cuatro indios, a los que venció y ató, regresando después con la canoa llena de provisiones, lo que permitió a la expedición matar el hambre durante algunos días.
De los 800 hombres que partieron con Jiménez de Quesada, el hambre, las enfermedades y los enfrentamientos con los indígenas redujeron la expedición a 170 en 1538, cuando se funda la ciudad de Santa Fe de Bogotá. Al año siguiente, siguió al capitán Suárez Rendón en la conquista y fundación de la ciudad de Tunja, donde se dice que obtuvo extraordinarias riquezas del reparto efectuado tras la conquista y será en esta ciudad donde finalmente ubicará su residencia.
Desde allí reclamó a su esposa, la villafranquesa Isabel Pérez de Cuellar, con la que tuvo tres hijas, que dejarán amplia descendencia en la zona.
Sabemos que murió después de 1584.
Juan de Carvajal, cuyo verdadero nombre parece ser Juan Muñiz de Carvajal, posiblemente nació en nuestra localidad, fue un personaje con luces y sombras que actuó en la conquista del territorio venezolano.
Su llegada a Venezuela se produce con la segunda o tercera expedición alemana a este territorio, sobre 1529, y actuará de escribano público hasta su nombramiento como Procurador General de la Provincia.
Carlos I había concedido la explotación de parte del territorio venezolano a la familia de banqueros alemanes Welser, quienes tenían el compromiso de explorar, pacificar el territorio, fundar ciudades y proteger a los naturales. Pero, la avidez de los banqueros alemanes en busca de metales preciosos, hicieron que no cumplieran las cláusulas del pacto y, Juan de Carvajal, como Procurador General de la Provincia, acusa a los Welser de incumplir las cláusulas de las capitulaciones y de los negativos métodos de explotación utilizados. Tras el juicio, celebrado en 1540, Carvajal pasará a Santo Domingo como relator de la Real Audiencia hasta finales de 1544, en que es nombrado gobernador interino de la provincia de Venezuela en sustitución del titular Felipe Hutten, de quien no se tenía noticias desde hacía varios años en que iniciara una expedición por el interior del territorio y a quien se le daba por muerto. Llegado a Santa Ana del Coro, en la costa de Venezuela, ve el estado de pobreza en que está sumida la ciudad y, entonces, resuelve llevarse a las familias de la ciudad hacia otra zona más fértil, donde puedan dedicarse al cultivo y a la cría de animales, fundando la ciudad de El Tocuyo en diciembre de 1545, iniciando con ello el poblamiento del interior de la provincia venezolana.
Al año siguiente, tras cinco años perdidos buscando el mítico “El Dorado”, regresa el capitán general Felipe Hutten y, enterado de la nueva fundación y de su sustitución por Juan de Carvajal como gobernador de la provincia, le pide cuentas encolerizado produciéndose un altercado en el que Carvajal es agredido con el palo de una lanza por Bartolomé Welser (hijo de los banqueros), que acompañaba a Hutten; desarmando, a continuación, los soldados de este a los de Carvajal y llevándose los caballos de estos. Carvajal, sumamente enojado prepara una partida que alcanzan en el camino a las tropas del alemán, comenzando una nueva discusión violenta que acaba con la decapitación de Hutten, Bartolomé Welser y tres soldados españoles que acompañaban a la comitiva de los alemanes, por mandato de Carvajal.
Carvajal será arrestado y su suerte estaba echada, puesto que los familiares de los ejecutados alemanes eran amigos personales del rey Carlos I. En el juicio, el extremeño, exculpó a sus hombres, asumiendo la responsabilidad de la acción. Se le castiga a ser atado a la cola de un caballo y ser arrastrado hasta la plaza pública donde morirá ahorcado en 1546.
Este funcionario real cumplió fielmente con los deberes de su cargo poblar y defender la ciudad fundada, intentar mejorar la vida de las familias asentadas en la costa venezolana, dándose cuenta de que la verdadera riqueza de esta zona estaba en la explotación de sus ricas tierras; sometió a una enorme disciplina a los españoles de El Tocuyo para que cumpliesen las leyes y respetasen a los indígenas. No se le puede acusar de ambicioso, ya que murió en la pobreza, tal y como puso de manifiesto el juez de la Real Audiencia de Santo Domingo en su informe, señalando que las deudas del reo montaban más que el valor de sus bienes. Pero, su acción criminal y las circunstancias le llevarán a este trágico fin.
García Aguilar, es el tercero de los conquistadores que queremos resaltar, en 1517 se encuentra en Cuba y, al año siguiente, participa en la expedición de Grijalva al Yucatán (México), aunque sin éxito. Regresa a Cuba y, en 1520, se une a la expedición de Pánfilo de Narváez hacia Nueva España, organizada por el gobernador Velázquez tratando de capturar a Hernán Cortés. Cortés derrota a Narváez y muchos de sus hombres se pasaron a las filas del conquistador extremeño; entre ellos, García Aguilar, quien estará en los sucesos de la Noche Triste, donde los españoles tienen que huir de Tenochtitlán (ciudad de México) al ser atacados por los aztecas. Aguilar, será uno de los pocos españoles que consigue escapar vivo, aunque herido. Participará en numerosas campañas siendo herido bastantes veces.
Posteriormente, acompañará a Pedro de Alvarado en la conquista de Guatemala, obteniendo varias encomiendas por sus servicios.
Se casó con María de Ayala.
Retirado de la conquista porque las heridas recibidas le habían dejado manco y cojo, fue alcalde de la Ciudad de los Ángeles de Puebla en 1534. Sabemos que murió bastante anciano, pues hacia 1571 aún vivía.
Fuentes:
  • Wikipedia
  • Navarro del Castillo, Vicente: “La epopeya de la raza extremeña en Indias”. Mérida, 1978 (consultado en http://www.paseovirtual.net).
  • López Martínez, Mario: “Conquistadores extremeños”. Ediciones Lancia. León, 2007.
  • Solís Sánchez Arjona, Antonio de: Villafranca en la Historia. El autor. Badajoz, 2000.

lunes, 27 de junio de 2011

Cuestión de honor

El honor era allá por los siglos XVI y XVII algo tan preciado e importante para el buen nombre de una familia, como el dinero o la fama hoy día, pareciéndome más digno lo primero que lo actual. Bueno, a lo que vamos, quiero relatar hoy dos hechos de dos personajes españoles que tenían en tan alta estima el honor familiar y el servicio a su país, que merecen la pena resaltar.
El primero se refiere al Gran Duque de Alba, don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, quien siendo ya viejo y estando enfermo tuvo noticias de que su hijo don Fadrique, al mando de las tropas que asediaban la ciudad de Haarlen, allá por 1573, estaba a punto de abandonar dicho asedio por las pérdidas humanas que estaba teniendo el mismo para nuestro ejército, a lo que el Gran Duque respondió mandando una dura carta a su hijo en la que decía algo así como que si abandonada el asedio sin rendir la ciudad no le tendría por hijo y que si moría en el asedio, él mismo iría a reemplazarle, y si encontrase también la muerte, sería su madre la que iría a acabar la tarea que ninguno de los dos habían sido capaz de terminar. Ante estas palabras, don Fadrique, al mando de los tercios españoles, continuó el asedio, consiguiendo, finalmente, tras una penosa lucha y la pérdida de unos 4.000 soldados, que la ciudad de Haarlen cayese en manos hispanas.
La segunda historia se refiere al Capitán General de Flandes, don Ambrosio de Spínola, el que aparece en el cuadro de Velázquez de La rendición de Breda, quien muere en 1630 y dicen que debido a su delicado estado de ánimo debido a dos enormes disgustos. El primero fue la rescisión de sus plenos poderes en Italia por la Corona española, pero fue más duro el segundo, la noticia de que su hijo Felipe, al mando de una unidad de caballería, no había podido parar a los franceses frente al puente de Cariñán. Al tener conocimiento de ello y preguntar si su hijo había resultado muerto, herido o prisionero y encontrar una respuesta negativa para las tres, cayó en una profunda depresión que lo dejó sin habla, pues su hijo estaba sin honor y eso era peor que la muerte.

lunes, 21 de febrero de 2011

La Guerra de Crimea (1854-1856)

La Guerra de Crimea surge como un conflicto entre dos imperios, uno en expansión, el Imperio Ruso, y otro en decadencia, el Imperio Turco.
La guerra entre Rusia y Turquía comenzó tras la exigencia de la primera al Sultán turco de que le cediera la protección de todos los cristianos ortodoxos que habitaban en el Imperio turco. La negativa del Sultán provocó el inicio de las hostilidades entre ambos países en noviembre de 1853. La victoria rusa era previsible y estos invadieron Moldavia y Valaquia (en el Danubio).
El temor del resto de potencias ante la previsible expansión rusa a costa del Imperio turco no se hizo esperar. Franceses y británicos presionan para llegar a un acuerdo. La reunión se celebró en Viena, pero las exigencias rusas no son aceptadas ni por Turquía ni por franceses ni británicos.
El 25 de marzo de 1854, la coalición entre Francia, Reino Unido y el Reino de Piamonte declaran la guerra a Rusia y mandan un ejército para ayudar a los turcos en la recuperación de los territorios perdidos. Tras los primeros enfrentamientos, los aliados se deciden a dar el golpe definitivo a la Rusia zarista con la invasión de la Península de Crimea y el asedio de la ciudad fortificada de Sebastopol a finales de 1854. Se sucedieron intensos combates hasta que en los últimos meses del año 1855 cae la ciudad.
Rusia es derrotada y se firma el Tratado de París en febrero de 1856, en el que se frenan las aspiraciones expansionistas rusas en el Mediterráneo y en Oriente Medio. El Imperio turco, bajo la tutela Occidental, prolongará su agonía hasta el final de la I Guerra Mundial.
El coste humano de la guerra, tanto en víctimas civiles como militares fue enorme, no sólo producto de los combates, sino también de epidemias, naufragios…
Como hechos novedosos destacar que es la primera contienda que es seguida por corresponsales de guerra y la labor de Florence Nightingale que dirigió a un grupo de enfermeras que se dedicaron a atender a los heridos en los combates, con la experiencia adquirida reformó e impulsó la enfermería, siendo considerada la madre de la enfermería moderna.