La Historia nos permite conocer el pasado, comprender el presente y mejorar el futuro
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martes, 29 de agosto de 2023

"Todos deberíamos ser feministas" de Chimamanda Ngozi Adichie

La autora nigeriana nos expone en este ensayo, de manera clara y concisa, qué es el femininsmo y por qué todos deberíamos ser feministas. Un texto que me parece muy interesante para que los más jóvenes sean conscientes de la necesidad de trabajar por la igualdad de géneros para que nuestras sociedades sean mejores y más justas. Lectura breve e interesante.

miércoles, 6 de enero de 2021

"Las Misiones Pedagógicas. Educación popular en la Segunda República" de Alejandro Tiana

Uno de los períodos más fascinantes de la Historia Contemporánea para mí es, sin duda, la Segunda República, porque durante ese breve período un puñado de hombres se propusieron acometer todos los grandes males que arrastraba España desde tiempos inmemoriales. Muchos españoles padecían un hambre física secular, las desigualdades sociales eran enormes, la necesidad de una reforma agraria en el sur de España era imprescindible, la distancia entre el mundo urbano y el rural era considerable... y como señalaba Azaña, la República no podía dejar las cosas como las halló. Pero, junto al hambre física, en España existía un analfabetismo y un vacío cultural que generaban pobreza, incultura y sometimiento a la élite social y económica. En este sentido, la República, comprendió que era necesario para su supervivencia convertir en ciudadanos conscientes a buena parte de los españoles, que hasta entonces vivían como súbditos, como señaló acertadamente Rodolfo Llopis (Director General de Primera Enseñanza). Para ello, y en una situación de crisis, desplegó una enorme labor educativa y, dentro de ella, se encuentra la que realizaron   las misiones pedagógicas, impulsadas por Bartolomé Cossío, miembro destacado de la ILE, que desplegó su carisma entre sus discípulos y otros profesionales y estudiantes de la educación para promover un proyecto cultural cuyo fin era llevar a los pueblos la renovación de los métodos de enseñanza, la lectura, la música, el teatro, el arte... "Las misiones se proponían saldar la deuda moral que la sociedad había contraído con el mundo campesino".

Alejandro Tiana, de forma amena y completa, nos cuenta la historia de este gran plan de educación popular, con sus limitaciones, pero con el entusiasmo, el idealismo, el humanismo, la camaradería y el espíritu reformista que impregnó a los misioneros. Tiana nos cuenta cómo era la España de los años Treinta, nos habla de los promotores del proyecto, de las fuentes de las que bebieron, de los más destacados misioneros, de algunas de las misiones realizadas y de las acciones que promovieron..., para finalizar realizando un balance de las Misiones Pedagógicas. Los maestros, esencialmente los de las zonas rurales, donde los medios eran más deficientes, eran para el Patronato de las Misiones y para la República el elemento esencial para combatir el analfabetismo, en palabras de uno de los miembros destacados del Patronato, Luis Bello, "hay que abrir escuelas y enviar maestros". Lástima que su acción fuera tan breve, porque su labor podía haber abierto caminos para impulsar la educación y acercar la cultura a los pueblos. Sin embargo, tras la victoria franquista, la mayoría de los misioneros, al igual que muchos maestros y educadores, sufrirán penurias y represión, mientras que otros optarán por el exilio, donde impulsarán proyectos similares.

lunes, 31 de marzo de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN

El panorama para aquellos que nos dedicamos a la educación es francamente desolador:
crisis social y de valores, leyes deseducativas, mercantilización de la enseñanza, ideologización de la educación, control cada vez mayor de la actuación del profesorado, desprestigio de la labor docente, teorías pedagógicas dogmáticas, gurús de la modernidad que dan lecciones de saber hacer sin pasar por el aula, apuesta por la mediocridad educativa, falta de esfuerzo y de expectativas en el alumnado, desvalorización de la enseñanza pública…
Los profesores hemos sido la cabeza de turco perfecta para justificar todos los males; para ello, se ha mermado nuestra consideración social, se ha restado importancia a la labor docente, hemos sido objeto de críticas, no se ha contado con nosotros para ningún tipo de reforma educativa…
No nos podemos quejar y, en cierto modo, nos lo merecemos, ya que somos un colectivo desmotivado, desmovilizado, desunido y, en cierto modo, cobarde, que sigue sin reaccionar ni aun cuando le tocan lo suyo, la educación.
Pero, a pesar de los pesares, cada vez son más los profesores y las personas preocupadas por la educación. Y es que esto no es sólo una profesión, es nuestra vocación, y eso quiere decir que en nuestro día a día dedicamos mucho esfuerzo por fomentar el conocimiento y el afán por aprender, para que encima tengamos que soportar diariamente trampas y zancadillas que hacen aún más difícil nuestro trabajo.
Consideramos que la educación de calidad no es algo subsidiario, sino un derecho básico, algo como el comer para el cuerpo. Queremos educar personas no mano de obra dócil para contentar a las grandes fortunas que hoy día dominan nuestro mundo y, por ende, nuestro país. Queremos que niños y jóvenes se desarrollen como personas libres, críticas, activas y felices. Sí felices, porque el saber proporciona felicidad personal y genera sociedades más justas.
No nos gusta el panorama actual de la educación en nuestro país, creemos necesario reflexionar sobre la misma y consideramos imprescindible realizar acciones encaminadas a acabar con el estado actual en que se encuentra, porque como dice mi amigo Jose, como no cambiemos esto los de abajo los de arriba nada van a hacer por cambiar la situación, ya que han construido un edificio a su medida, que les permite mantener sus intereses políticos y económicos.
Como los antiguos atenienses, somos ciudadanos de la polis que buscamos la mejora de la misma con nuestra actuación y compromiso. ¿Utópicos?, tal vez, pero sin cierto grado de idealismo, jamás se hubieran conseguido transformaciones.
Es necesario, por tanto, la reflexión y la acción conjunta de padres, alumnos y profesores, cada uno desde su esfera de actuación para cambiar la situación actual. O cambiamos esto o el futuro que se nos presenta en educación y como país es francamente desolador.

Sebastián Merino

jueves, 13 de marzo de 2014

JORNADA ABIERTA “EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN” Sábado, 29 de marzo de 2014 en el IES "Meléndez Valdés" de Villafranca de los Barros

El Seminario de profesores “Fundamentos de la Educación” organiza unas jornadas con el lema “El futuro de la educación”, que se celebrarán en el Salón de Actos del I.E.S. “Meléndez Valdés” de Villafranca de los Barros el día 29 de marzo (sábado) a partir de las 10 horas. Esta jornada constará de unas ponencias por la mañana y una mesa redonda y de debate por la tarde.
La Jornada está dirigida a maestros y profesores de secundaria, profesorado universitarios, padres y madres, alumnos, …, y cualquier persona interesada en el tema.
Dado el carácter abierto de la Jornada, no se precisa inscripción previa, la entrada será libre hasta completar el aforo.
Tras la inauguración y presentación de la Jornada (10:00-10:30) están programadas tres conferencias por la mañana con sus respectivos tiempos de coloquio y preguntas con el público asistente. Las conferencias están a cargo de tres profesores de educación secundaria y universidad:
• Daniel López Sandoval. Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Profesor de Lengua Castellana y Literatura en ESO y Bachillerato, IES Los Cantos, Bullas (Murcia).
• Antonio Sánchez Fernández. Doctor en Filosofía por la UNED y profesor-tutor de Metafísica en la UNED, además de agregado de Instituto en el IES Ciudad de Jaén, Madrid.
• Juan Pedro Viñuela Rodríguez. Doctor en Filosofía por la UNED. Profesor de Filosofía en ESO y  Bachillerato, IES Meléndez Valdés, Villafranca de los Barros (Badajoz).
La Jornada se reanudará por la tarde con una Mesa redonda (17:30 – 18:30) que girará en torno al tema de la Jornada: “El futuro de la educación” y posteriormente se abrirá un turno de preguntas y debate con el público asistente (18:30-19:00). La Mesa estará constituida por los siguientes componentes:
 • D. José Antonio Gómez Alfonso, Profesor de Lengua y Literatura en el IES Cristo
del Rosario de Zafra. Coordinador regional del Grupo de Innovación Educativa
Atlántida.
• D. David López Sandoval (conferenciante en la sesión de la mañana).
• D. Silvio Navalón Mañalich, Profesor de portugués y francés en el I.E.S. Bárbara de Braganza de Badajoz. Responsable del Área de Educación y representante de IU en el Consejo Escolar de Extremadura.
• D. Antonio Sánchez Fernández (conferenciante en la sesión de la mañana).
• D. Álvaro Rodríguez Ruiz (moderador), Maestro en C.E.I.P. Sta. María de la Coronada de Villafranca de los Barros.
Finalizada la Mesa redonda y el tiempo debate con el público asistente, se clausurará la Jornada (19:00, aproximadamente).
Esta Jornada es una actividad organizada por el Seminario de profesores “Fundamentos de la educación” (proyecto que se viene desarrollando en la localidad de Villafranca de los Barros durante el curso 2013-2014) y su justificación se debe a la necesidad de someter a reflexión y discusión el actual contexto educativo que puede estar experimentando cambios significativos en sus fundamentos con necesarias implicaciones en la práctica docente.
Esta Jornada se lleva a cabo con la colaboración del Ayuntamiento de Villafranca de los Barros y el I.E.S. Meléndez Valdés.
Para más información, puede consultar la web de la Jornada:
   http://seminarioeducacion.wordpress.com/jornada/
O bien puede ponerse en contacto mediante el correo:
   seminarioeducacionvillafranca@gmail.com

sábado, 1 de marzo de 2014

LA LUCHA DEL PROFESOR

Llego a clase de uno de los cursos de la primera etapa de la ESO. Entro cargado de entusiasmo, porque el tema que vamos a dar creo que les va a gustar, quiero trasmitirles mi pasión por ese tema. Voy cargado de recursos para explicárselo, el pendrive con una presentación que me ha llevado más de tres horas preparar, varios documentales breves que explican visualmente algunos aspectos del tema y que seguro que les sirve de motivación… un librito que me compré en el que vienen curiosidades sobre el tema, que seguro que ayuda a despertar su interés y en el que he seleccionado determinadas páginas para leérselas en clase. Llevo también un esquema que les pondré en la pizarra y que me servirá para centrar su atención y explicarles el tema sin que se me pierdan…
En clase me encuentro un grupo de muchachos dóciles, pero desmotivados, faltos de las mínimas capacidades lectoras y escritoras para comprender un texto, muchos de ellos repetidores, otro grupo con dificultades de aprendizajes, de distinto tipo, algún alumno hiperactivo… casi todos habladores, faltos de saber estar en clase (no se sientan adecuadamente, hablan sin permiso…), pero voy bien armado de recursos como digo y, a pesar de los pesares y de tener que atender a veinte niveles diferentes, creo que les engancharé con mi explicación…
Comenzamos la misma, les pongo un documental atractivo para que se sientan interesados por el tema, les leo unos párrafos del libro con curiosidades, pero ¡bah!, veo a uno que enreda con algo bajo la mesa, otro que habla con el compañero, aquella que mira por la ventana a los que están en el patio, en la clase de educación física; aquel otro que hace dibujos en la libreta… Bueno, no te desanimes, no pasa nada, a este que tiene una vena artística lo engancho diciendo que tienen que realizarme una portada con un dibujo del tema, al otro que es muy manitas mandándole un trabajo manual… Ánimo, seguimos con la explicación tengo a un grupito enganchado… una mano que se me levanta, seguro que es para una pregunta interesante sobre el tema “¿puedo ir al servicio?”. Mi gozo en un pozo, pero no me desanimo, ¡No!, “¿es que no me aguanto?”, ¡que no!... Seguimos, otra mano levantada, ahora sí, esta niña es buena, seguro que es una pregunta interesante…, pero su pregunta es para saber qué significa “límite”; bueno, se lo explico…Otra interrupción, pero retomo la situación haciendo una pregunta sencilla a uno de ellos para captar su atención, su respuesta es la típica para salir airoso de mi inesperada embestida diciendo que él no se entera, que se lo explique de nuevo. Con toda la santa paciencia, se lo vuelvo a explicar, de forma sencilla y concisa, pero sigue diciendo que no se entera, es la salida más fácil; lo emplazo para que se quede cinco minutos en el recreo (claro está, que cuando después en el recreo voy a clase, me encuentro yo sólo, el susodicho que no se enteraba no tenía interés alguno por enterarse); pero claro, las tres niñas de la primera fila y el otro chico, que le gusta mucho la historia, se me empiezan a aburrir, quiero atender a todos sin ser todopoderoso como Dios… Ése quizás es el error, dedicamos nuestros esfuerzos más a atender a los que no tienen interés alguno que a los que de verdad lo tienen.
Veo que uno empieza a decir que faltan tres minutos para que toque y empieza a recoger, el otro le sigue… doy una voz y les digo que hasta que yo no lo diga no se levanta nadie. Les comento, que con esa actitud cómo quieren sacar el graduado, que es lo mínimo que se despacha y necesario en nuestra sociedad competitiva y con seis millones de parados. La contestación es simple, yo quiero que me metan en Diver, la otra le responde que es más fácil por el PCPI. Claro, se han creado subterfugios para sacar el título, un título que indudablemente se ha devaluado.
Toca el timbre y salgo con una sensación de fracaso, necesito comentarlo con mis compañeros y, cuando llegue a casa, con mi mujer para desahogarme y venir de nuevo mañana cargado de paciencia y del doble de ganas por enseñar.
Por la tarde leo un artículo de opinión que señala que el profesorado está poco preparado en las nuevas tecnologías, que debe motivar más, que más que profesor debe ser un "diseñador de contextos de aprendizaje experto en learning-by-doing y con una sensible tendencia hacia la educación disruptiva y socializadora" y, entonces, ya me da la risa, tengo las espaldas anchas, no puede afectarme. He de dejarme de entretenimientos, me pongo a preparar las clases para el día siguiente, para que después digan que los profesores trabajan poco y cobran mucho… Bueno, mañana es otro día duro, pero no hay desánimo que valga, no hay tiempo para la depresión porque estoy convencido de que con nuestro trabajo y esfuerzo podemos conseguir que algunos alumnos salgan del difícil mundo de los primeros cursos de la ESO.


Sebastián Merino
Profesor de Historia

martes, 22 de mayo de 2012

¿Repetir la Historia o aprender de la Historia?

Habitualmente observamos que la Historia se repite, florecen las muestras de ello en la actualidad, mirad si no el ascenso de los partidos extremistas y populistas, como ha ocurrido en las recientes elecciones griegas o francesas, que nos recuerdan a los años treinta de nuestro siglo XX, tras la crisis económica mundial de 1929; o las posturas individualistas y el sálvese quien pueda, que se produjeron entonces y que ahora vuelven a repetirse en el caso de la UE y podemos observar en países como Alemania, Francia… que hablan de los países del sur como los apestados de Europa y los culpables de todos sus males; o la falta de líderes nacionales o mundiales que den la batalla en sus ámbitos; o la incompetencia y la falta de valentía de nuestros políticos, incapaces de sacrificarse por su país, de llegar a acuerdos, de buscar las soluciones que la calle les demanda, de dar respuesta a los problemas de fondo del país y preocupados tan sólo por conservar sus prebendas y las de la gente de sus partidos. Hoy más que nunca nuestros principales partidos políticos me recuerdan a los de la Restauración, incapaces de realizar la regeneración del país, por encontrarse enmarañados por las redes que generan los grupos de presión que controlan el poder. También me recuerda a esa época de principios del siglo XX español la apatía y el pesimismo, ese desaliento, “esa España sin pulso” de la que hablaba Silvela, esa inacción a la que nos han prostrado, entre los que me incluyo…; una sociedad que, por otra parte, está enferma y en la que se ha instalado, tras unos años de prosperidad ilusoria, la falta de esfuerzo y de superación, el todo vale y la falta de ética.
Podría seguir con los ejemplos y las enseñanzas que nos aporta nuestra historia reciente, pero preferiría no mencionar cómo solemos resolver los españoles habitualmente estos problemas: bien a base de cirujanos de hierro que reclamaba Joaquín Costa y que aquí hemos confundido con dictaduras o golpes militares, bien a base de mamporrazos entre las dos Españas que nos representaba Goya o de la que nos hablaba Unamuno, la conservadora y la progresista.
En fin, pareciera que sólo se repite lo negativo, qué pasa con esa gente de la Ilustración o de las Cortes de Cádiz o del Regeneracionismo o de la II República, que lúcidamente vieron la solución de los problemas de España en la educación, que es la que hace progresar a los pueblos, esa que crea personas críticas, participativas, tolerantes, mejores éticamente… y más felices. Siendo, además, la educación pública, la que ofrece equidad y garantiza igualdad social, que es, al fin y al cabo, lo que distingue a una sociedad avanzada de una atrasada.
Dicen que quien no estudia su historia tiende a repetirla, ¡es que tampoco ahora, después de tantos tropiezos a lo largo de nuestra historia vamos a aprender! La educación es la única que puede regenerar nuestra sociedad y sacarnos de la crisis general en la que vivimos.

Sebastián Merino

sábado, 11 de junio de 2011

Ser padres

Me gusta mucho la frase del periodista norteamericano Hodding Carter referida a los padres, que dice así “sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas”.

Los padres aportamos a los hijos un nombre y unos apellidos, un lugar donde viven su infancia y su juventud, una casa que será siempre la suya, donde estos acudirán siempre que lo necesiten a encontrar apoyo, ayuda, sosiego…

Pero, aparte de ello, y en el sentido literal del término, los padres somos las raíces que nutrimos a nuestros hijos, el sustento y el apoyo que ellos necesitan, no sólo para cubrir sus necesidades básicas, alimento, vestido, protección…, sino que somos quienes dotamos a nuestros hijos de cariño, patrones, valores y conocimientos.

Si los padres aportamos los elementos que necesitan nuestros hijos, si le damos la seguridad y la fortaleza necesaria, estos crecerán con un tallo y unas hojas fuertes, si no será como una planta raquítica falta del sustrato que la haga crecer adecuadamente y que le permita encontrar un hueco en el bosque social en el que nos desenvolvemos.

No es fácil educar a los hijos ni nadie nos enseña, seguimos los patrones adquiridos y nos guían tanto el corazón como la razón. Lo que sí está claro es que requiere una acción y una dedicación constantes, y que no siempre se tienen las fuerzas necesarias para ello, sobre todo en la sociedad actual que nos exige tanto y nos tensiona más. Pero, si detenemos este mundo, con este ritmo frenético que nos atrapa y pensamos con claridad, nos queda la certeza de que no hay nada en este mundo por lo que merezca más luchar que por ellos. Por tanto, releguemos lo secundario y centrémonos en lo esencial, en ellos. Es fácil decirlo, no es tan fácil llevarlo a la práctica.

Lo segundo, que legamos a nuestros hijos son las alas, unas alas fuertes que les permitan volar, no sé si importa lo lejos o lo alto que vuelen, pero al fin al cabo se trata de volar y, llegado el momento, los padres les daremos esa libertad a los hijos para que vuelen solos. Si les proporcionamos unas alas fuertes, cargadas de amor, valores y conocimientos, volarán mejor y su vida será más feliz, más plena.

Es necesario hacerles ver que vivir es volar, no estar nunca quietos, es tener metas por las que luchar, ilusiones por las que sentir y vivir, esfuerzo para mejorar…, en ello coincido con el ilustre médico español Gregorio Marañón, que al respecto de la vida decía…

“Vivir no es sólo existir,

sino existir y crear,

saber gozar y sufrir

y no dormir sin soñar.

Descansar, es empezar a morir.”