La Historia nos permite conocer el pasado, comprender el presente y mejorar el futuro
martes, 29 de agosto de 2023
"Todos deberíamos ser feministas" de Chimamanda Ngozi Adichie
miércoles, 6 de enero de 2021
"Las Misiones Pedagógicas. Educación popular en la Segunda República" de Alejandro Tiana
Uno de los períodos más fascinantes de la Historia Contemporánea para mí es, sin duda, la Segunda República, porque durante ese breve período un puñado de hombres se propusieron acometer todos los grandes males que arrastraba España desde tiempos inmemoriales. Muchos españoles padecían un hambre física secular, las desigualdades sociales eran enormes, la necesidad de una reforma agraria en el sur de España era imprescindible, la distancia entre el mundo urbano y el rural era considerable... y como señalaba Azaña, la República no podía dejar las cosas como las halló. Pero, junto al hambre física, en España existía un analfabetismo y un vacío cultural que generaban pobreza, incultura y sometimiento a la élite social y económica. En este sentido, la República, comprendió que era necesario para su supervivencia convertir en ciudadanos conscientes a buena parte de los españoles, que hasta entonces vivían como súbditos, como señaló acertadamente Rodolfo Llopis (Director General de Primera Enseñanza). Para ello, y en una situación de crisis, desplegó una enorme labor educativa y, dentro de ella, se encuentra la que realizaron las misiones pedagógicas, impulsadas por Bartolomé Cossío, miembro destacado de la ILE, que desplegó su carisma entre sus discípulos y otros profesionales y estudiantes de la educación para promover un proyecto cultural cuyo fin era llevar a los pueblos la renovación de los métodos de enseñanza, la lectura, la música, el teatro, el arte... "Las misiones se proponían saldar la deuda moral que la sociedad había contraído con el mundo campesino".
lunes, 31 de marzo de 2014
REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN
jueves, 13 de marzo de 2014
JORNADA ABIERTA “EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN” Sábado, 29 de marzo de 2014 en el IES "Meléndez Valdés" de Villafranca de los Barros
La Jornada está dirigida a maestros y profesores de secundaria, profesorado universitarios, padres y madres, alumnos, …, y cualquier persona interesada en el tema.sábado, 1 de marzo de 2014
LA LUCHA DEL PROFESOR
martes, 22 de mayo de 2012
¿Repetir la Historia o aprender de la Historia?
Habitualmente observamos que la Historia se repite, florecen las muestras de ello en la actualidad, mirad si no
el ascenso de los partidos extremistas y populistas, como ha ocurrido en las
recientes elecciones griegas o francesas, que nos recuerdan a los años treinta
de nuestro siglo XX, tras la crisis económica mundial de 1929; o las posturas
individualistas y el sálvese quien pueda, que se produjeron entonces y que
ahora vuelven a repetirse en el caso de la UE y podemos observar en países como
Alemania, Francia… que hablan de los países del sur como los apestados de
Europa y los culpables de todos sus males; o la falta de líderes nacionales o
mundiales que den la batalla en sus ámbitos; o la incompetencia y la falta de
valentía de nuestros políticos, incapaces de sacrificarse por su país, de
llegar a acuerdos, de buscar las soluciones que la calle les demanda, de dar
respuesta a los problemas de fondo del país y preocupados tan sólo por
conservar sus prebendas y las de la gente de sus partidos. Hoy más que nunca
nuestros principales partidos políticos me recuerdan a los de la Restauración,
incapaces de realizar la regeneración del país, por encontrarse enmarañados por
las redes que generan los grupos de presión que controlan el poder. También me
recuerda a esa época de principios del siglo XX español la apatía y el
pesimismo, ese desaliento, “esa España sin pulso” de la que hablaba Silvela, esa
inacción a la que nos han prostrado, entre los que me incluyo…; una sociedad
que, por otra parte, está enferma y en la que se ha instalado, tras unos años
de prosperidad ilusoria, la falta de esfuerzo y de superación, el todo vale y la
falta de ética.
Podría seguir con los ejemplos y
las enseñanzas que nos aporta nuestra historia reciente, pero preferiría no
mencionar cómo solemos resolver los españoles habitualmente estos problemas:
bien a base de cirujanos de hierro que reclamaba Joaquín Costa y que aquí hemos
confundido con dictaduras o golpes militares, bien a base de mamporrazos entre
las dos Españas que nos representaba Goya o de la que nos hablaba Unamuno, la
conservadora y la progresista.
En fin, pareciera que sólo se repite
lo negativo, qué pasa con esa gente de la Ilustración o de las Cortes de Cádiz
o del Regeneracionismo o de la II República, que lúcidamente vieron la solución
de los problemas de España en la educación, que es la que hace progresar a los
pueblos, esa que crea personas críticas, participativas, tolerantes, mejores
éticamente… y más felices. Siendo, además, la educación pública, la que ofrece
equidad y garantiza igualdad social, que es, al fin y al cabo, lo que distingue
a una sociedad avanzada de una atrasada.
Dicen que quien no estudia su
historia tiende a repetirla, ¡es que tampoco ahora, después de tantos tropiezos
a lo largo de nuestra historia vamos a aprender! La educación es la única que
puede regenerar nuestra sociedad y sacarnos de la crisis general en la que
vivimos.
Sebastián Merino
sábado, 11 de junio de 2011
Ser padres
Los padres aportamos a los hijos un nombre y unos apellidos, un lugar donde viven su infancia y su juventud, una casa que será siempre la suya, donde estos acudirán siempre que lo necesiten a encontrar apoyo, ayuda, sosiego…
Pero, aparte de ello, y en el sentido literal del término, los padres somos las raíces que nutrimos a nuestros hijos, el sustento y el apoyo que ellos necesitan, no sólo para cubrir sus necesidades básicas, alimento, vestido, protección…, sino que somos quienes dotamos a nuestros hijos de cariño, patrones, valores y conocimientos.
Si los padres aportamos los elementos que necesitan nuestros hijos, si le damos la seguridad y la fortaleza necesaria, estos crecerán con un tallo y unas hojas fuertes, si no será como una planta raquítica falta del sustrato que la haga crecer adecuadamente y que le permita encontrar un hueco en el bosque social en el que nos desenvolvemos.
No es fácil educar a los hijos ni nadie nos enseña, seguimos los patrones adquiridos y nos guían tanto el corazón como la razón. Lo que sí está claro es que requiere una acción y una dedicación constantes, y que no siempre se tienen las fuerzas necesarias para ello, sobre todo en la sociedad actual que nos exige tanto y nos tensiona más. Pero, si detenemos este mundo, con este ritmo frenético que nos atrapa y pensamos con claridad, nos queda la certeza de que no hay nada en este mundo por lo que merezca más luchar que por ellos. Por tanto, releguemos lo secundario y centrémonos en lo esencial, en ellos. Es fácil decirlo, no es tan fácil llevarlo a la práctica.
Lo segundo, que legamos a nuestros hijos son las alas, unas alas fuertes que les permitan volar, no sé si importa lo lejos o lo alto que vuelen, pero al fin al cabo se trata de volar y, llegado el momento, los padres les daremos esa libertad a los hijos para que vuelen solos. Si les proporcionamos unas alas fuertes, cargadas de amor, valores y conocimientos, volarán mejor y su vida será más feliz, más plena.
Es necesario hacerles ver que vivir es volar, no estar nunca quietos, es tener metas por las que luchar, ilusiones por las que sentir y vivir, esfuerzo para mejorar…, en ello coincido con el ilustre médico español Gregorio Marañón, que al respecto de la vida decía…
“Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.”




