La Historia nos permite conocer el pasado, comprender el presente y mejorar el futuro
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jueves, 27 de agosto de 2026

"El cuarto mono", de J. D. Barker

Me ha encantado esta novela policiaca, una investigación del detective Porter, que trata de encontrar al asesino en serie al que apodan el Cuarto Mono, una novela trepidante, que no te permite dejar de leer, con una lectura a varias bandas.

Una obra maravillosa. La comparó con otra enorme novela negra espectacular como fue "La verdad sobre el caso de Harry Quebert", de otro gran escritor como es Jöel Dicker.

Si te gustan los thrillers esta es una estupenda elección.


lunes, 27 de julio de 2026

"La señora de Pedramorta", de Cati Calo

Una gran novela de misterio, que te engancha desde el comienzo y hace que devores sus páginas.

Está es la historia de Elisa Arcea, una señorita de Madrid que se desplazan a Galicia para gestionar la herencia recibida de su tío, un pazo y sus tierras de labor. En el marco de la Galicia rural, su clima, sus costumbres, tradiciones y leyendas confieren las pinceladas precisas para el desarrollo de esta gran novela.

Una buenísima elección para disfrutar de la lectura en verano.

lunes, 29 de diciembre de 2025

"Hay algo malo en casa", de Josh Malerman

Una novela de terror adictiva. Bela, una niña de ocho años, vive en casa con sus padres. Es una niña feliz, pero desde hace tiempo ve a una mujer en su dormitorio, a la que llama "la otra mamá", un ser que la cuida, que sale del armario, cada noche y le pide que la deje entrar en su corazón; su petición se hace cada vez más persistente y amenazadora, atreviéndose a salir fuera del dormitorio y, lo que era una especie de juego, se convierte en una pesadilla.

En la historia se mezclan las visiones terroríficas con los conflictos familiares.

Si os gusta este género, está es una de las mejores obras, el propio Stephen King la cataloga de "escalofriante".

Su autor es un auténtico creador: cantante, guitarrista, compositor, dibujante, director y productor de cine, que ha alcanzado la fama con su faceta de escritor de novelas de terror, algunas de las cuales han sido llevadas al cine.



lunes, 15 de agosto de 2016

la batalla de Empel

En diciembre de 1585 en el contexto de las luchas religiosas entre católicos y protestantes de los Países Bajos por su independencia, se produjo una lucha encarnizada entre los Tercios españoles e italianos al mando del Maestre de Campo don Francisco de Bobadilla y una gran flota de los rebeldes holandeses al mando del Almirante Holak.
Las tropas hispanas, con unos cuatro mil hombres, habían tomado la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Vaal, pero no fue una buena decisión, ya que este enclave poseía poco valor estratégico y era difícil de defender. El comandante holandés preparó un gran plan para masacrar a las tropas hispanas, organizó una gran flota armada con tropas de infantería y cercaron a los hispanos, la apertura de los diques obligaron a retirarse a nuestras tropas hacia el punto más elevado de la isla, el monte Empel. Cuando todo parecía perdido, pues los españoles fueron sometidos a un intenso fuego de cañones y los españoles se encontraban sin provisiones y en espera de gran ataque, los rebeldes les ofrecieron la posibilidad de una paz honrosa, pero Bobadilla y sus capitanes decidieron dar la vida antes de rendirse. Pero, entonces, se produjo un hecho insólito, un viento gélido heló las aguas y obligó a los rebeldes a retirarse para no quedar apresados por los hielos
, las tropas hispanas persiguieron a los enemigos y destruyeron sus naves, la victoria fue para los españoles.
La batalla se denominó el milagro de Empel y los holandeses llegaron a decir que "Dios era español". Además, se cuenta que un soldado español encontró, el día anterior, cavando en el suelo, una imagen de la Virgen, como las victoria hispana fue el día 8 de diciembre, se atribuyó el milagro a la Inmaculada Concepción, desde entonces los Tercios y, posteriormente, la infantería española, la tuvieron como patrona.

Fuentes:
http://www.abc.es/historia-militar/20130817/abci-milagro-batalla-empel-201308151733.html
http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20empel.html

domingo, 23 de diciembre de 2012

La Batalla de Verdún


La Batalla de Verdún ha quedado como símbolo de la Primera Guerra Mundial y de la resistencia francesa, que popularizaron el eslogan ¡No pasarán! También es el ejemplo de guerra de desgaste, donde el alto mando alemán buscaba no un gran avance sobre el frente francés, sino causar el mayor número posible de bajas en los franceses para provocar su rendición.
La batalla fue la más larga de la guerra, pues comenzó el 21 de febrero de 1916 y terminó el 19 de diciembre de ese año.
Los alemanes lanzaron un gran ataque sobre el sector de Verdún con un importante apoyo artillero, avanzando lentamente y con grandes pérdidas humanas. Sin embargo, a partir de julio los alemanes son detenidos y, además, se abre una nueva ofensiva, ahora franco-británica, contra las líneas alemanas en el Somme, al norte de Verdún, lo que obliga a los alemanes a retirar parte de su artillería y fuerzas militares. A finales de año comienza la contraofensiva francesa, con importante apoyo artillero, que hace que los franceses recuperen parte de las posiciones perdidas. Así, al final de la batalla, las líneas entre los contendientes, se movieron apenas algunos kilómetros; y, aunque la batalla terminó, los combates en la zona siguieron desarrollándose hasta el final de la guerra.
En Verdún la mayor parte de las víctimas lo fueron por la artillería, que demostró su importancia en el resultado de la misma. Los intensos bombardeos sobre las líneas enemigas eran seguidos de ataques de la infantería sobre las trincheras enemigas, donde las ametralladoras, las granadas de mano y los lanzallamas, usados por primera vez por los alemanes, provocaban una enorme cantidad de víctimas. En esta batalla también se demostró fundamental el suministro de las tropas francesas a través de camiones.
El número de bajas en la batalla fue de un cuarto de millón de muertos y de cerca de medio millón de heridos por ambos bandos. Los alemanes tuvieron un número de bajas casi similar al de los franceses, con lo cual no consiguieron su objetivo. A pesar de este gran número de bajas, no será la batalla más sangrienta de la guerra, pues este triste mérito corresponderá a la otra gran batalla de desgaste que se inició en el verano de este mismo año, la Batalla del Somme.



sábado, 28 de julio de 2012

MARTÍN ÁLVAREZ GALÁN, EL HÉROE DE MONTEMOLÍN

Extremadura es tierra de hombres humildes, pero también de titanes, quienes por honor, por deber o por afán de superación han pasado a los libros de la historia de España con letras mayúsculas.
Hoy traigo la historia de Martín Álvarez Galán, de quien hace unos días leía en los diarios extremeños que su pueblo, Montemolín, le rendía un merecido homenaje a este héroe de la Armada española.
Martín, comenzó su vida como carretero y, es posible que, alentado por las historias que su madre contaba sobre las aventuras militares de su abuelo, se despertase en él la vocación militar. Así, se enrola en la Infantería de Marina de la Armada española en 1790, pasando por diferentes destinos, hasta que en 1797 entró a formar parte de la guarnición del navío “San Nicolás de Bari”: En estos momentos, España estaba aliada con los franceses por el tratado de San Ildefonso, motivo por el que se enfrentó en la batalla del Cabo de San Vicente contra la escuadra inglesa.
En un momento de la batalla, los ingleses abordaron el “San Nicolás de Bari” y, con la pretensión de arriar la bandera española, un oficial inglés se dirige hacia la toldilla, allí se encontraba Martín Álvarez defendiendo el pabellón español, quien viendo venir al británico lo ensartó con tal fuerza con su sable  que lo atravesó, quedándolo clavado en la madera de un mamparo; tras ello, un nuevo oficial y dos soldados británicos vuelven a la carga, el soldado español trata sin éxito de desembarazar el sable de la madera, por lo que coge su fusil y como si fuera una maza asesta varios golpes a los enemigos, matando al oficial e hiriendo a los soldados, a continuación salta desde la toldilla al alcázar de popa donde es acribillado a tiros por los ingleses.
Nelson, uno de los mandos de la Marina británica, que ha presenciado la escena, y siendo hombre que admira el valor y reconoce el mérito del soldado español que ha dado su vida en defensa de su bandera, ordena que se le lance al mar envuelto en dicha bandera, pero entonces comprueban que nuestro infante no está muerto sino malherido, siendo trasladado a Portugal donde es curado de sus heridas y devuelto a España.
En nuestro país, el rey Carlos IV reconoce la heroica actuación de nuestro soldado de granaderos y se le asciende, en principio, a Cabo y, posteriormente, a Cabo Primero, concediéndole, además, una pensión vitalicia. No obstante, poco pudo disfrutar el granadero de la pensión, pues una accidental caída le provocó la muerte en 1801.
Nelson, sabiendo que las victorias son mayores mientras mejores son los enemigos, quiso que la valentía del granadero Martín Álvarez no quedase en el anonimato e hizo grabar en una placa de un cañón tomado del “San Nicolás de Bari” en Gibraltar tres hurras, uno de ellos dedicado a Martín Álvarez. Además, de conservarse su sable en el Museo Naval de Londres.
En 1848, la Reina Isabel II dispuso en una Real Orden que, en recuerdo a este héroe de la Armada, permanentemente un buque llevase el nombre de este glorioso marino.
En 1936 se inauguró un paseo en Montemolín, su pueblo natal, con una estatua de su héroe local. Además, son numerosos los homenajes y numerosas las calles que recuerdan el nombre de este valeroso extremeño.


Os recomiendo ampliar la información sobre Martín Álvarez en la Revista divulgativa de historia naval en Internet: http://www.todoababor.es/articulos/martin_alvarez.htm
Y que leáis el, como siempre, extraordinario artículo de Pérez Reverte en su columna del XL Semanal: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/675/el-sable-y-el-granadero/

jueves, 26 de enero de 2012

La Batalla de Bicoca

La batalla de Bicoca tuvo lugar en las cercanías de Milán a finales de abril de 1522, en el contexto de las guerra italianas que libraban la Francia de Francisco I y las tropas hispano-alemanas e italianas del emperador Carlos V, que luchaban por el control del Norte de Italia.
La superioridad numérica de las tropas francesas, que además contaban con mercenarios de la temida y valerosa infantería suiza de piqueros, considerada la mejor infantería del momento, parecía dar ventaja a estos. Pero la mejor táctica de las tropas imperiales, junto a la ordenada actuación de los arcabuceros españoles, quienes no dejaron de disparar, turnándose por líneas, favoreció una extraordinaria y hasta fácil victoria imperial, puesto que las tropas españolas sólo sufrieron una baja y esta fue causada por la coz de una mula, mientras que las pérdidas del enemigo fueron miles.
Próspero Colonna, que mandaba las tropas imperiales, posicionó las tropas tras un altozano a un lado de un camino, estableciendo una táctica defensiva que favoreció la protección y la ordenada disposición de sus tropas, que al acercarse los piqueros suizos en campo abierto, primero fueron barridos con la artillería que dejó en el campo de batalla a unos mil muertos de las tropas suizas. Sin embargo, estos siguieron avanzando hasta cruzar el camino, pero al empinarse el terreno para lanzarse contra las tropas españolas, su avance se vio ralentizado, permitiendo las repetidas descargas de los arcabuceros hispanos, que causó tantas bajas en los suizos que estos hubieron de retirarse, sufriendo más de tres mil bajas. Esta batalla fue la antesala de la decisiva Batalla de Pavía, en 1425, donde la victoria del emperador Carlos sobre Francisco I dejó en manos de los españoles el Milanesado.
En esta batalla las armas de fuego demostraron una tremenda utilidad y serán, a partir de entonces un elemento imprescindible en los campos de batalla. Éstas, ya habían sido utilizadas con anterioridad en la Batalla de Ceriñola, por Fernández de Córdoba, en 1503; pero, será a partir de entonces cuando las armas de fuego portátiles, especialmente el arcabuz, empiezan a demostrar su eficacia.
Dada la facilidad de la victoria, hoy en día la palabra bicoca viene a significar en nuestro idioma, ganancia fácil.
Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org
http://www.zonamilitar.com.ar
http://www.ingenierosdelrey.com

jueves, 8 de diciembre de 2011

La batalla naval de la isla Tercera (Azores)

En julio de 1582 tuvo lugar una importante batalla naval en la isla Tercera, del archipiélago de las Azores entre una escuadra española y otra francesa.
El motivo de la misma fue la ocupación del trono de Portugal por el rey español Felipe II en 1580. La oposición anticastellana de gran parte de la población portuguesa apoyan la subida al trono de otro candidato, Don Antonio, que cuenta también con el apoyo francés e inglés, enemigos declarados de la Monarquía Hispánica.
Las fuerzas españolas, dirigidas por tierra por el Duque de Alba y por mar por don Álvaro de Bazán, acabaron, sin embargo, con cualquier intento de levantamiento contra Felipe II en los territorios portugueses, que terminan reconociéndolo como rey, salvo en las Azores, donde se refugió el pretendiente don Antonio.
Es entonces cuando Don Antonio consigue de Francia una gran flota de 60 barcos y unos 7.000 hombres, al mando de Felipe de Strozzi, con el objetivo de intentar conquistar Portugal desde las Azores.
Desde la Península se envía una flota con 28 barcos y unos 4.500 infantes bajo la dirección D. Álvaro de Bazán, nuestro experto y hábil almirante, victorioso en importantes batallas navales.
Así, a pesar de la inferioridad hispana, la destreza de sus mandos y el valor y arrojo de nuestra marinería dieron como resultado una aplastante victoria frente a los franceses, que tuvieron que retirarse con numerosas bajas, tanto humanas como navales. El almirante de la flota francesa, Strozzi, muere por las heridas recibidas de un arcabuz; mientras que don Antonio, el pretendiente al trono portugués, pudo huir en una de las naves francesas.
A pesar de la victoria, la isla Tercera y la mayor parte de las Azores no serán ocupadas definitivamente hasta un año después, cuando las tropas españolas llevaron a cabo un gran desembarco en esta isla, donde se concentraba un importante contingente de tropas portuguesas, francesas e inglesas, que habían fortificado la isla. Bajo la cobertura del fuego de los cañones de la flota felipista se produjo el desembarco de la infantería hispana en la costa elegida para el asalto por ser la más desguarnecida. Las tropas españolas pronto se hacen con el control de la zona e inician la conquista de la isla, cuya caída supone la rendición del resto de las islas rebeldes.
El dominio de las Azores era esencial para la Monarquía hispánica puesto que se convertirá en lugar de abastecimiento de la flota española en su ruta hacia Las Indias. Con ellas, todas las posesiones de la Corona portuguesa quedaron bajo el poder de Felipe II. Dominio que no durará mucho, pues Portugal se subleva en 1640 contra la monarquía española y consigue su definitiva independencia en 1668 por el Tratado de Lisboa.
La pérdida irreparable de don Álvaro de Bazán, quien obtuvo de Felipe II el título de Marqués de Santa Cruz, será fundamental para el futuro de la Marina española, ya que bajo su dirección ¿quién sabe qué hubiera sucedido con la Armada Invencible lanzada contra Inglaterra en 1588?
Merecidos son los versos que el genial Lope de Vega le dedicara en 1588:
El fiero turco en Lepanto,
en la Tercera el francés,
y en todo mar el inglés,
tuvieron de verme espanto.
Rey servido y patria honrada
dirán mejor quién he sido
por la cruz de mi apellido
y con la cruz de mi espada.
El Imperio Hispánico dominaba entonces el mundo, sus soldados causaban temor tanto por tierra como por mar y Felipe II era el rey en quien su Imperio no se ponía el sol. Pronto, sin embargo, vendrían los reveses que acabarían con el poderío Hispano, pero esa es otra historia.

Imagen: "El San Mateo en la batalla de las Azores, 1582". Ilustración de Tony Bryan. Osprey Publishing. Tomada de http://www.todoababor.es

sábado, 29 de octubre de 2011

La Batalla de Rocroi

La batalla de Rocroi, de Ferrer Dalmau.


LA BATALLA DE ROCROI
(19 de mayo de 1643)

Leyendo el artículo sobre Rocroi (El perro de Rocroi) de Pérez Reverte, que me parece espléndido, además de haberme permitido descubrir a un maravilloso pintor de ejércitos, batallas y paisajes, Ferrer Dalmau, quedando francamente sorprendido por la belleza poética de sus obras (uso esta expresión porque es la que me parece a mí la más apropiada, aunque no sé si es la más acertada); he sentido, por otra parte, el impulso de escribir sobre esta batalla, de la que hace tiempo tenía en mente sacar algo en el blog.
La batalla de Rocroi marca la decadencia de la hegemonía española en el mundo. Esta batalla se inscribe en el contexto de la Guerra de los Treinta Años, que comienza siendo una guerra de religión entre católicos y protestantes, en la que la Monarquía Hispánica se ve obligada a intervenir en ayuda del Emperador de los Habsburgo austriaco; acabará convirtiéndose en una lucha por la hegemonía europea tras la intervención de Francia, que entra en la guerra en 1635 apoyando al bando protestante, con el objetivo de derrotar el dominio español en Europa.
En 1643, la situación del Imperio hispánico es complicada, con sublevaciones en Cataluña y Portugal, con numerosos frentes bélicos abiertos y con una ruina económica importante.
No obstante, los tercios españoles continuaban siendo temidos y se mostraban invencibles en el continente. Sin embargo, en el sitio de la villa francesa de Rocroi, la falta de previsión de los mandos del ejército hispano, la fortuna y la buena dirección del comandante francés, el Duque de Enghien, que movió con acierto a la caballería gala, provocaron una derrota que se convertirá en propagandística para Francia y que supondrá el inicio de la decadencia militar y política española, sumiendo a nuestro país en una profunda crisis general.
A pesar de la derrota, el ejército hispano, como veremos, mantuvo su honor en el campo de batalla. Los tercios españoles, que estaban en la vanguardia (privilegio reservado a las tropas de élite), resistieron tres ataques franceses y estuvieron dispuestos a resistir hasta el final, pero el jefe del ejército francés, viendo que los españoles pagarían cara su derrota y temiendo la llegada de refuerzos de la infantería española, les concedió una rendición meritoria: respetar la vida de los supervivientes y permitirles retornar a España, así como conservar sus estandartes y armas.
Otros cuerpos de los tercios, las tropas alemanas y valonas, que estaban en la retaguardia, sufrieron grandes pérdidas y se desorganizaron, mientras que los tercios italianos, que no sufrieron bajas muy importantes, se retiraron del campo de batalla ante la inminencia de la derrota.
Además, si bien fuimos derrotados en Rocroi, esto no fue el fin de las victorias de nuestros tercios, que durante algún tiempo siguieron derrotando a los enemigos en los campos de batalla, entre ellos, pocos meses después de Rocroi, a los ejércitos franceses.
Ahora bien, a efectos prácticos, La batalla de Rocroi, como decía anteriormente, da inicio a una etapa de crisis profunda del imperio español, período triste para aquellos que estudiamos su historia y amamos a nuestro país. Nuestros reyes y gobernantes no supieron estar a la altura de las circunstancias, pero el pueblo español dio muestras de sacrificio, valentía y honestidad, como tantas veces a lo largo de nuestra historia.

lunes, 21 de febrero de 2011

La Guerra de Crimea (1854-1856)

La Guerra de Crimea surge como un conflicto entre dos imperios, uno en expansión, el Imperio Ruso, y otro en decadencia, el Imperio Turco.
La guerra entre Rusia y Turquía comenzó tras la exigencia de la primera al Sultán turco de que le cediera la protección de todos los cristianos ortodoxos que habitaban en el Imperio turco. La negativa del Sultán provocó el inicio de las hostilidades entre ambos países en noviembre de 1853. La victoria rusa era previsible y estos invadieron Moldavia y Valaquia (en el Danubio).
El temor del resto de potencias ante la previsible expansión rusa a costa del Imperio turco no se hizo esperar. Franceses y británicos presionan para llegar a un acuerdo. La reunión se celebró en Viena, pero las exigencias rusas no son aceptadas ni por Turquía ni por franceses ni británicos.
El 25 de marzo de 1854, la coalición entre Francia, Reino Unido y el Reino de Piamonte declaran la guerra a Rusia y mandan un ejército para ayudar a los turcos en la recuperación de los territorios perdidos. Tras los primeros enfrentamientos, los aliados se deciden a dar el golpe definitivo a la Rusia zarista con la invasión de la Península de Crimea y el asedio de la ciudad fortificada de Sebastopol a finales de 1854. Se sucedieron intensos combates hasta que en los últimos meses del año 1855 cae la ciudad.
Rusia es derrotada y se firma el Tratado de París en febrero de 1856, en el que se frenan las aspiraciones expansionistas rusas en el Mediterráneo y en Oriente Medio. El Imperio turco, bajo la tutela Occidental, prolongará su agonía hasta el final de la I Guerra Mundial.
El coste humano de la guerra, tanto en víctimas civiles como militares fue enorme, no sólo producto de los combates, sino también de epidemias, naufragios…
Como hechos novedosos destacar que es la primera contienda que es seguida por corresponsales de guerra y la labor de Florence Nightingale que dirigió a un grupo de enfermeras que se dedicaron a atender a los heridos en los combates, con la experiencia adquirida reformó e impulsó la enfermería, siendo considerada la madre de la enfermería moderna.