Esta obra, ganadora del premio Nadal de 1957, refleja ese ambiente cerrado, tradicional y de costumbres rígidas de una capital de provincia pequeña, Salamanca, donde las rutinas y las convenciones dirigen la vida de los jóvenes. Pero, la llegada de alguien de fuera introduce una novedad y algo de aire fresco. Parece un símil sobre el régimen franquista y la crítica de la autora a ese ambiente sin libertad y donde la mujer tiene un papel secundario y sin derecho a vivir libremente.
Al principio, me resultó algo lenta, pero tras las primeras páginas me enganchó y me ha gustado mucho. La autora tiene el mérito, con su forma de escribir, de imbuirnos en ese ambiente pesado y lento, sin expectativas vitales.
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