miércoles, 26 de agosto de 2015

Justicia

Dicen que sin justicia no existe ni verdadera democracia ni libertad, y visto lo visto debe ser cierto.
En estos momentos de incertidumbre política, de crisis social, de falta de valores y de corrupción, vemos que tampoco existe la justicia. Pues nos enteramos que una abuela canaria, Josefa Hernández, viuda y con cinco personas a su cargo, entrará en la cárcel por tener una vivienda construida ilegalmente. La ley hay que cumplirla, puedo entenderlo, pero es que pareciera que ésta se ensaña siempre con los más débiles. Qué pasa con los grandes desfalcadores de este país: Urdangarín, Bárcenas, Rato, Granados... alguno de ellos está en la calle, siendo su delito de mayor calado social y económico. Y no es la primera vez que vemos esto. Con ello, confirmo mi convicción en la necesidad de un cambio profundo, ético y de valores, que haga realidad los principios de la Revolución Francesa: "igualdad, libertad y fraternidad", que a pesar del tiempo transcurrido son todavía palabras vaciadas de contenido real.

Sebastián Merino

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