viernes, 27 de julio de 2012

LA PESTE NEGRA

La Peste Negra fue una gran epidemia de peste bubónica, cuyo origen es la bacteria yersinia pestis, transmitida a los humanos a través de la picadura de las pulgas y otros parásitos de la rata negra o común, provocando una gran mortandad a mediados del siglo XIV. La peste bubónica se manifestaba a través de la aparición de bultos o bubones en ingles, axilas, cuello y articulaciones, así como manchas y úlceras negras en la piel una vez que la enfermedad afectaba a todo el sistema linfático. Tuvo otras variantes, como la peste neumónica o pulmonar, que afectaba al aparato respiratorio provocando tos expectorante (siendo ésta un elemento de propagación de la enfermedad a otros humanos) y la peste septicémica, cuando la infección pasaba a la sangre y se manifestaba con manchas negras bajo la piel. Si las dos primeras variantes eran sumamente mortales, ésta última era completamente letal.
Se considera que la pandemia procedía de Asia Central desde donde llegó a Europa, difundiéndose por la misma a través del Mediterráneo, provocando, entre 1347 y 1353, una altísima mortalidad; así, a pesar de las dificultades para establecer cálculos, hay quienes señalan que la epidemia provocó la defunción de dos tercios de la población europea; si bien, otros estudios rebajan dicha cifra a una tercera parte de la población.
A Nuestro país llegó en marzo de 1348, afectando primero a las islas Baleares y a las zonas costeras de la Corona de Aragón, siguiendo las rutas comerciales mediterráneas, desde donde se extenderían por los territorios de Navarra, Castilla, Portugal y el Reino Nazarí de Granada, manteniéndose su virulencia hasta 1350.
Posteriormente, se producirán periódicamente distintos brotes epidémicos de peste, pero no con la virulencia de ésta.
El nombre de Peste Negra o Muerte Negra procede de las manchas oscuras en la piel que provocaba la enfermedad en los afectados. El temor que provocaba la misma se debía no sólo al desconocimiento de su origen, transmisión y tratamiento, sino que además afectaba tanto a ricos como a pobres, tanto a mendigos como a reyes.
En una sociedad sumamente religiosa como la de la época no es de extrañar que la población creyese que la epidemia era un castigo divino por los muchos pecados cometidos.
Las consecuencias de la misma, aparte del descenso demográfico y la despoblación de algunas zonas, fueron tanto de índole económica: descenso de la producción, aumento de los precios, caída de las rentas señoriales… como social: revueltas campesinas y urbanas, progroms o ataques violentos a las alhamas o barrios judíos, a los que se acusaba de propagar la enfermedad, convirtiéndose en chivos expiatorios de la misma; e ideológicas: ya que el contacto tan cercano con la muerte dio origen a movimientos tan extremos como el “carpe diem” (“aprovecha el día”), dedicados al goce de los placeres mundanos; o los penitentes, que se flagelaban para purgar las culpas mientras pedían la clemencia divina.



Webs consultadas:
·         Artículos de la Revista de Historia de National Geographic:
·         Artículo de Julio Valdeón: “La Peste Negra. La Muerte Negra en la Península”
·         Artículos sobre la Peste Negra en las páginas siguientes:

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