domingo, 30 de abril de 2017

“Patria” de Fernando Aramburu


Patria es una novela con mayúsculas, que a mi entender tiene varios aciertos: la organización de los capítulos, que permite ir del presente al pasado y viceversa sin perder un ápice el transcurso del relato; la historia, que te engancha, siendo al fin y al cabo un relato de la vida de los miembros de dos familias; también, la descripción del entorno donde transcurre la historia, que permite entender mejor los hechos; y, por último, la finalidad de la misma, que no es más que hacernos entender la sociedad vasca y el entorno de violencia generado en el pasado reciente como consecuencia de la acción de la banda terrorista ETA. Lo mejor de todo, es que nos introduce hábilmente en ese contexto del pueblo, donde la presión social, los lazos familiares y las amistades son capaces de generar violencia hacia aquellos que son etiquetados como diferentes. Frente al pueblo, cerrado e intolerante, aparece la capital, San Sebastián o Bilbao, donde es posible ser diferente, donde se vive en el anonimato y con mayor libertad.

Toda violencia, sea la nacionalista, religiosa, étnica, ideológica o de cualquier índole son fruto de la incultura y la cerrazón, y se puede ejercer con las armas o con el silencio y la marginación; ser valiente, dar la cara, pensar por uno mismo y ser libre es difícil, si se quiere pertenecer al grupo. Aramburu nos transmite todo esto y nos permite comprender lo fácil es caer en estas situaciones de violencia activa o pasiva.

Finaliza el libro con un toque de esperanza para la reconciliación de la sociedad vasca y la normalización de unas relaciones que enfangó el nacionalismo radical y consintió el nacionalismo más moderado.